viernes, mayo 28, 2010

FELIX HUAMAN PROFESOR EMÉRITO DE LA UNE


LA SONRISA DEL CORAZÓN O LA FIESTA POÉTICA DE FÉLIX HUAMÁN CABRERA.
(Un homenaje a la literatura) *


“... A estas alturas lo andino ya no requiere tantos discursos, lo andino, por su propia fuerza está penetrando en la cultura del país. Lo andino se está difundiendo en todas las ciudades, tal vez, con alguna excepción en algunos lugares tradicionales, cosmopolitas.” (Manuel Baquerizo)

Muchas veces el silencio y el olvido son dos persistentes maneras de no reconocer la valía de las personas. Un país como el nuestro acostumbrado a reconocer tardíamente a sus escritores, sus poetas, y a sus maestros verdaderos debería hacerlo en el momento oportuno y en la plenitud de vida de estos y no acostumbrase a rendir homenajes necrofílicos ni “reconocimientos” a destiempo. Es por ello, que hoy deseo que mis palabras cumplan la función de "leer" hasta donde me sea posible la imagen de Félix Huamán Cabrera cuyo trabajo y constancia de vida en favor de la literatura es para muchos de los que hemos tenido la suerte de ser sus alumnos haber aprendido a ser fieles y amorosos con la literatura. Hemos aprendido a desarrollar ese amor comprometido y sin claudicaciones en torno a la literatura que es la vida misma.
Tenerlo como profesor fue una suerte que me permitió “aprender lo que significa la amistad franca y sincera”. Aprender la importancia de lo que es leer un buen libro de cuentos, una voluminosa novela, o poemas de diversos registros. Hoy lo recuerdo fabulando en cada clase con su peculiar estilo, con esa forma conversacional, llena de sonrisa corazonada que caracterizaba sus clases. Hoy lo veo con su mirada serena tras esos vidrios azules regalándonos el universo verbal de la literatura.
Hoy deseo rendir un tributo personal como muestra de aprecio y amistad sincera a quien ha traducido en su escritura aquello que Gonzalo Portocarrrero define como “... un “tejido simbólico” o “red de significaciones” que crean un cosmos, un sentido; allí donde de otra manera reinaría el caos y el absurdo. Conocer la cultura del otro hace posible comprender su racionalidad. Y también lo arbitrario y contingente de nuestro propio punto de vista.” Es decir, la literatura, el mundo de las letras, el espacio de los poetas, narradores y dramaturgos. Es de ese concepto que Félix Huamán forma su literatura, su espacio narrativo y poético. Huamán siempre inculcaba la idea de que un hombre se hace culto libre y moralmente con la lectura. Una lección que hsta hoy no olvido ni olvidaré. Por que, hay que entender que sin cultura cualquier esfuerzo del hombre es inexistente para gobernar y ser gobernados: Por que sin cultura, sin letra no seremos capaces de formar un hombre pleno que deje a un lado el egoismo, el cinismo y otras lacras que dañan su alma: Por que sin arte, sin ciencia no hay hombre libre. Por eso se hace urgente entender que la cultura no puede ser la última rueda del coche y menos en una institución universitaria. De ahí la apuesta en la permanencia de los libros y su necesaria lectura que recomendaba, recomienda y recomendará Félix.
Esta es una idea que aprendí de la amistad con Félix y por que no también aprendí a buscar utopías como es la de buscar con urgencia la mejora en la educación y la cultura para hacer de nuestra patria un territorio lleno de esperanzas y posibilidades en el futuro sin odios, ni violencia.

Hoy quiero relatar brevemente que leí por primera vez un libro de cuentos de Félix Huamán Cabrera (Canta, 1943) el año 81 cuando iniciaba mi carrera universitaria, el libro llevaba un título mágico Agomayo: Río de Arena que agoté de punta a punta y realmente quede impresionado por lo que ahí se contaba ya que el universo mostrado me resultaba familiar por ser yo también de esos que algunos llamaban despectivamente serranos. En fin, mula de candela, el toro que se perdió bajo la lluvia, plumas de otro ser, agomayo eran cuentos que me resultaron familiares porque se convertían el la prolongación de mis recuerdos provincianos. Me llamó la atención que no era el único sorprendido por esos cuentos ya que Claudio, Julio, Manuel, Lucho también estaban eufóricos tanto así, que esa tarde con dos cervezas bien heladas pusimos en juego nuestras incipientes armas como “críticos literarios” ante ese libro que habíamos leído. Recuerdo que me llamó la atención unos relatos donde se relataba el proceso de la migración esos cuentos eran: De Carhua nos venimos, mi Huaros querido, relatos donde se contaba el éxodo de los provincianos por llegar con todas sus ilusiones a Lima la Horrible y pelear dentro de ese inmenso muladar por un pedazo de tierra y labrarse un futuro. A mi criterio aquí hallaba un escritor que no se contentaba con mostrar la vida dura de los migrantes sino mostraba desde la escritura la lucha cotidiana que éstos debe emprender para hacerse de un patria y un sueño como nuevos limeños. Más adelante, pude leer sus libros: Agua encanta,Por la nieve habían venido, Candela Quema Luceros, Noche de relámpagos, Caballo verde en copa de oro, Pájaro sin alas, el Pedregal de Yanamé, y en la espigas de Junio, Sierpe de acero y soles de oro, Qantu flor y tormenta. Pasaban los años y nuestra formación universitaria culminaba el año 87. Nuestro trabajo en la docencia comenzaba en Nueva Esperanza y Villa María del Triunfo. Pero lo curioso es que nunca me desvinculaba de la universidad a la que regresaba de vez en cuando. Una vez ahí, visitaba al maestro Félix quien cordialmente seguía con la misma sencillez de la amistad fraterna. Será años más tarde, cuando asistí a la ANEA en el jirón Puno del Cercado de Lima que volví a ver al amigo profesor y en una inusitada charla me invitó a trabajar en condición de profesor contratado en el ciclo de verano de la Cantuta. De ahí, mi agradecimiento infinito al profesor Félix por ese gesto que me permitió años más tarde ingresar mediante concurso de cátedra a esta Casa de Estudios.

Pero volviendo al hilo de mi narración diré que pasado el asombro inicial de lectura de Agomayo continuamos nuestra formación en nuestra especialidad que era literatura. Con los amigos del H1 literatura que hoy deben andar dispersos por Colegios, universidades ya en el Perú o en el extranjero convertimos nuestra aula en un taller de lectura permanente y fueron llegando otros autores que contaban las cosas de manera tan familiar que para algunos de nosotros se convertía en retos que hasta hoy nos persigue así llegaban: José María Arguedas, Manuel Scorza, Eleodoro Vargas Vicuña, Carlos E. Zavaleta, Porfirio Meneses, Marco Yauri Montero, Edgardo Rivera Martínez, Oscar Colchado y otros autores de otra vertiente pero tan familiares como: Oswaldo Reynoso, Miguel Gutiérrez, Mario Vargas Llosa, Gregorio Martínez, Antonio Gálvez Ronceros, José Antonio Bravo, Julio Ramón Ribeyro.

A partir de ese descubrimiento inicial junto a la lectura que nos inculcaba desde su magisterio de escritor fue también apareciendo leer al otro Félix Huamán aquel vinculado a su labor pedagógica, no sólo en la cátedra sino en sus propuestas educativas. Así tuve la oportunidad de consultar : La composición poética (métodos y técnicas de su aprendizaje en educación primaria y secundaria), Pautas metodológicas para la enseñanza- aprendizaje de la literatura peruana (dos ensayos), la enseñanza- aprendizaje de la redacción (el método de la función sintáctica en la composición) La composición narrativa ( métodos y técnicas en de su aprendizaje en educación primaria y secundaria)Valle corazón azul, Junín y sus lecturas, Wuankamayo, Textos caracterizados por su didactismo, trabajados como lecturas de fácil aplicabilidad en el nivel educativo. Textos que van desde relatos orales, poemas, crónicas, artículos de costumbre, artículos de historia regional, técnicas literarias de composición y creatividad, propuestas metodológicas para la enseñanza de lengua literatura, etc.
Por otro lado también descubríamos otro filón importante en el trabajo de Félix Huamán esta vez orientado a la difusión y conocimiento de la literatura peruana (como propuesta didáctica) ahí esta la edición de once pequeños tomos que muestran el origen y desarrollo de la literatura peruana, pasando por la identificación y actualidad de la literatura peruana hasta la literatura peruana última. Textos complementarios a los textos del nivel secundario que también ha publicado para todos los grados de secundaria.
Un hecho singular ocupa la vertiente que lo vincula a la literatura llamada infantil y juvenil donde el autor ha escrito: El toro que se perdió en la lluvia, Silbido en el maizal, Los niños de barro, Becerra encantada y la pasña del puquial, Altamar, Ciro Jilguero e incluso algunos relatos de su libro caballo verde en copa de oro, de pájaro sin alas. Y como olvidar su pequeño y hermoso libro de poesía: Del amor y sus días. Se que tiene dos libros de poesía inéditos. Es decir, nuestra admiración crecía como el torrentoso Agomayo que se duplicaba en fuerzas que nos arrastraban a leer la producción de Félix Huamán.

Hoy Félix Huamán Cabrera es un autor en cuya piel se ha pegado la tierra. Se ha cicatrizado la forma de mirar y sentir lo andino. En la totalidad de sus libros se da la afirmación de una escritura auténtica, una voz que viene de la tierra y se hunde hasta la médula de su raíz y de ahí, de esa pakarina es donde nace sus palabras como metáforas de una vigorosa identidad terrígena que circula como poesía pura en sus libros. Félix Huamán es la clara muestra de una lección permanente que cesa de pintar con ternura y la pasión la vida y la literatura que aún nos onubila. De ahí, que con emocionada escritura adolescente, he querido tejer en estas páginas recuerdos, risas sueños, viajes de mi etapa universitaria como alumno y mezclarlas con el rumor de las clases de literatura de Félix Huamán, con su amistad honesta que me ha brindado y que hoy me ha permitido cultivar su amistad como una extraña flor de arco iris.


* Texto leído en la ceremonia de entrega del título honorífico de Profesor Emérito al escritor Félix Huamán cabrera. (27 de mayo UNE - La Cantuta)


martes, mayo 11, 2010

JESÚS CABEL Y SU MURAL DE POESIA PERUANA


Mural bibliográfico de la poesía peruana siglo XX, (Lima, Edición de la Asamblea Nacional de Rectores, 2009. 447 pp.), de Jesús Cabel Moscoso es una invalorable contribución a los trabajos de registro bibliográfico que se han elaborado en nuestro país. La importancia de dicho material resulta de consulta imprescindible y de obligatoriedad académica para quienes desean estudiar de manera “seria y objetiva” obras, autores, épocas, revistas o cualquier manifestación literario-cultural por la que discurre nuestra heterogénea literatura peruana y dentro de ella la poesía.
Los registros bibliográficos, guías, diccionarios crítico-bibliográficos, índices o bibliografías temáticas resultan una herramienta básica para la investigación literaria para los “estudiosos, críticos literarios, docentes de literatura, creadores” y porque no, para toda persona que quiera interesarse en los asuntos de literatura. No se podría iniciar ningún juicio “sugerente y decoroso” sobre un autor y su obra, o sobre una periodo literario a nivel de ensayo o de una tesis de grado si no se cuenta al menos con un “indicio” inicial sobre la bibliografía sobre el autor de quien se desea escribir, aunque esta afirmación es relativa cuando sólo se desea “reseñar” a nivel informativo o realizar una apreciación didáctica “en los lineamientos de una seudocrítica complaciente” a la que nos tiene acostumbrados algunos pontífices literarios.
Ya en el plano de la relevancia de las guías bibliográficas me atrevo a señalar que estas pueden dividirse en seis grandes tipos a saber:
a) Guías bibliográficas de conjunto o de concepción totalizadora, textos que se inclinan por organizar las entradas bibliográficas atendiendo una mirada global a las expresiones literarias de un continente o de un país por ejemplo: El repertorio bibliográfico de la literatura latinoamericana dirigido por Luis A. Sánchez y encargada por la Universidad de Chile hacia 1953, trabajo proyectado en 5 partes con un total 17 tomos que comprendería historia y crítica generales, antologías, historia y crítica nacionales, antologías nacionales, individuales, novelas, ensayos, poesías, cuentos, teatro, temas generales (por Ejemplo: el mar, la sierra. El indio, el negro) traducciones de idiomas extranjeros al castellano por americanos, traducciones de obras americanas a idiomas extranjeros. Otro ejemplo es la bibliografía fundamental sobre literatura Española de Francisco Muñoz Marquina (2003).
b) Guías bibliográficas específicas que atienden una mirada de conjunto a las expresiones literarias de una país por ejemplo: Bibliografía peruana de literatura 1931-1958 de Alberto Tauro (1959), Contribución a la bibliografía de la literatura peruana por Yolanda Rodríguez de Westphalen, Willy Pinto Gamboa, Víctor E, Díaz Guzmán y Rodolfo Cerrón Palomino (dirigido por LAS, 1969) El Perú y su literatura de Miguel Ángel Rodríguez Rea (1982) Guía bibliográfica de la literatura peruana de Jorge Puccinelli (1954) A tentative biblography of peruvian literatura de Sturgis E. Leavitt (1932) aquí también, se podría considerar a bibliografías específicas sobre una determinada época literaria por ejemplo: Poesía peruana del siglo XX (I 1901-1920) de Miguel A. Rodríguez Rea, A Bibliography of Spanish American literatura de Alfred, Coester, Contribución a la bibliografía de la poesía peruana (1915-1950) de Luis Monguio (1954)
c) Guías bibliográficas especializadas que atienden una mirada de conjunto a las expresiones literarias a partir de los géneros (poesía, novela, cuento, ensayo etc.) aquí ubicamos los siguientes trabajos: Bibliografía de la poesía peruana (1965-1979) Bibliografía de la poesía peruana (1980-1984) de Jesús Cabel, Bibliografía de la novela peruana de Elsa Villanueva de Puccinelli (1969) Mural bibliográfico de la poesía peruana siglo XX de Jesús Cabel (2009) Bio-bibliografías peruanas. Nómina provisional de Enrique Carrión Ordoñez (1970).
d) Guías bibliográficas que asumen un valor de diccionario bibliográfico como por ejemplo: El diccionario Manual de literatura peruana y materias afines de Emilia Romero del Valle (1966) Diccionario crítico bibliográfico de la literatura peruana de Miguel Ángel Rodríguez Rea (2008)
e) Guías bibliográficas de revistas por ejemplo: Índice de la revista Letras (1929-1954) de Daniel Valcárcel, Índice del Mercurio Peruano (1918-1978) de César Pacheco Vélez (1988), Índice acumulativo de la revista Amauta de Violeta de Guerra-García, Guía de la revista Cantuta (1968-1988) de Gabriel Lostanau Rubio (1990) Índice de la Revista de Crítica Literaria latinoamericana (1975-1999) de Ricardo Kaliman (2003)
f) Guía bibliográficas sobre el autor y su obra por ejemplo: Introducción bibliográfica de César Vallejo de David Sobrevilla (1995) Bibliografía analítica y anotada de y sobre Martín Adán (1927-1974) de Hubert P. Weller (1975) aproximaciones a la bibliografía de Blanca Varela de Patricia Colchado Lucio (2002) bibliografía de y sobre Manuel Scorza de Friedhelm Schimidt (1991) Bibliografía de y sobre José María Arguedas de Carmen Alemany Bay (1992)
g) Las guías hemerográficas una de las menos trabajadas en nuestro país aquí encontramos como referencia el texto: Tradición oral peruana (hemerografía 1896-1976) de Irma Chonati, José cerna Bazán, Santiago López Maguiña, Miguel A. Rodríguez Rea (1978)

Volviendo al importante trabajo de Jesús Cabel quien transita el campo de la investigación con solvencia admirable desde sus importantes trabajos en el campo de la literatura infantil, su labor de antologador y difusor de nuestra literatura en diversas revistas internacionales, su trabajo de ensayista especialmente en su libro Fiesta Prohibida (apuntes para una interpretación de la nueva poesía peruana 60/80, sus hallazgos en torno a César Vallejo, Abraham Valdelomar, su labor poética en sus libros: Cruzando el infierno, Crónicas de condenado, Arca de Papel, ácido. Y un trabajo de compilador agudo y puntilloso en sus trabajos de bibliografía de libros de poesía peruana ya en sus ediciones del año 80 y del 86. Trabajos fundacionales que ponían atención en la variopinta publicación de libros de poesía que se realizaba no sólo en Lima, sino también en las diversas ciudades del interior de nuestro país. Se sabe que un poeta al iniciar la edición de su primer libro a veces sólo edita 500 ejemplares y muchas veces su circulación es nula por lo que muchas veces no se tiene lectura, noticia, ni registro del mismo. Es quizás, en ese vacío que surge el trabajo del bibliógrafo quien se toma el trabajo de realizar el asiento bibliográfico con la cual queda registrado “el dato” para iniciar la “investigación si fuera el caso”. Cabel en esa perspectiva ha ampliado sus trabajos iniciales para darnos un ambicioso trabajo que titula: Mural Bibliográfico de la poesía peruana (siglo XX) revisado el texto esta nos entrega 4014 entradas bibliográficas centradas en darnos a conocer libros y autores que mostrarían en sus trabajos el “mural heterogéneo de la poesía peruana” llama la atención el pluralismo en el registro bibliográfico. Producto de la labor de investigación de Cabel quien a no dudarlo debe poseer la mayor y más rica bibliografía información sobre libros de poesía peruana a la que hoy podemos acceder a través de este libro. Por otro lado, nos entrega 300 asientos bibliográficos sobre antologías literarias con la cual se acrecienta el valor del texto que estamos comentando. Mención aparte es el índice onomástico de autores que facilita la búsqueda de la ficha bibliográfica. Y como para graficar mejor su trabajo Cabel nos entrega un importante álbum de fotos de algunos autores emblemáticos de nuestra poesía peruana. Sin lugar a dudas el mural bibliográfico de Cabel será un material de consulta obligada para poetas que quieran conocer su tradición poética, para investigadores y críticos que deseen enjuiciar y comprender mejor la poesía peruana, para profesores de literatura que desean estar bien informados. El Mural de poesía los espera en su multiplicidad rica y orgánica.

sábado, mayo 01, 2010

CARLOS GARCIA MIRANDA Y UTOPIA NEGRA


Leyendo los diarios de circulación masiva que a veces no traen más que noticias de asquerosa corrupción donde se pierden expedientes, se borran archivos electrónicos, o nos muestran los rostros leprosos y cotidianos del cinismo de los políticos comprometidos en “aceitadas” y “faenones” imposible no buscar algo que nos lleve al sosiego de la cultura literaria. Así me entero que el Fondo Editorial de la Facultad de Letras de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos acaba de editar UTOPÍA NEGRA (2010) un estudio sobre la obra narrativa de Antonio Gálvez Ronceros, escrito por Carlos García Miranda. Libro que forma parte de una serie breve y solvente en la que se han publicado los trabajos ensayísticos de: Camilo Fernández Cozmán (La soledad de la página en Blanco, 2005) Miguel Ángel Huamán ( Siete estudios de interpretación de la literatura peruana, 2005) Porfirio Mamani Macedo (La sociedad peruana en la obra de José María Arguedas, El Zorro de arriba y el Zorro de abajo, 2007) y realmente la noticia de que hay un nuevo libro que estudia la narrativa de Gálvez Ronceros me motiva buscar el libro para leerlo y visualizar la lectura que aporta García Miranda. Habrá que visitar el patio de letras o ubicar al “buen Carlitos” hay mucho interés en leer este libro y usted estimado alumno que a veces me lee y le toca investigar este autor ya sabe a buscar este libro.

lunes, abril 26, 2010

ESCRIBIR ESCRITURA ESCRIBANO


Escribo porque me gasté mi primer sueldo en libros y mi madre me dijo furiosa no hay comida come tus libros. Escribo porque tengo muchos hijos en revistas y hojas fotocopiadas que arrugadas se esconden en algunos archivos amigos. Escribo para que cuando ya no exista esto que están leyendo se quede junto a mis versos invadiendo las casas como mala hierba. Escribo a veces con rabia, a veces con calma, a veces con llanto, a veces con risa. A veces no escribo nada pero dibujo un hueco enorme donde cuelgo como una rosa mis manos y mis ojos se llenan de olas, estrellas, arena, animales y palabras. Escribo desde mi condición de profesor de universidad tercermundista porque algo tengo que hacer para soportar la vida con un sueldo que no alcanza ni para comprar un libro nuevo en esas librerías lujosas. Escribo como se escribe el cuerpo de uno en otro cuerpo. Escribo porque pude comprarme un libro de segunda mano en una librería de viejo con mis propinas y ahí cambió mi vida. Escribo quizás con la misma sinceridad con que hablo y me comporto, actitud nefasta que a muchos les incomoda. Escribo por tengo un camino que aún me permite transitar como un diablo jugetón. Escribo por que me han dicho que un verso mío se ha vuelto inmortal y de antología porque nadie lo ha leído. Escribo porque no pude ser pintor, trovador, científico y a la vez amante. Escribo por la sencilla razón de expresarme. Escribo y enseño literatura porque nunca aprendí matemáticas. Espero seguir escribiendo, así no figure en las antologías de poesía peruana que promocionan las voces visibles de la poesía peruana. Escribo por siempre quise ganar un premio literario. Escribo para que me entrevisten en el periódico. Escribo para terminar de decir aquello que dice el corazón cuando ama de veras. Escribo con todo y con nada. Escribo lo que puedo decir y no decir. Escribo porque a veces me veo solitario. Escribo porque mi hijo cree que soy importante. Escribo porque no me gusta ser burócrata, ni político en busca de puesto público. Escribo porque creo que alguien me escucha, al menos las orejas verdes del jacaranda que me oye absorto en las noches al pie de mi ventana. Escribo por que no puedo ser dueño de un banco, ni menos ser comerciante. Podría seguir hasta el infinito en esto de escribir como escribano. Escribir es la historia sin fin ni comienzo esto de la poesía. Arte o grabado. Arquitectura o música. Esto de cómo escribir y qué puede dar de comer o matarte de hambre. Pero escribir se lo agradezco infinitamente a mis padres que hasta hoy no saben si existo. Por todo, algo tengo que escribir para seguir pensándome vivo o saber que puedo estar al medio de otros que navegan en la pecera de las calles negras de esta carnavalesca ciudad. En fin escrito está en esta página el cielo divino de mis palabras. Escribir, escritura, escribano.

jueves, abril 15, 2010

DEL FANTASMA DE ESTACION 32 A LETRA EN LLAMAS



(Una historia fragmentada de grupos literarios en la Cantuta)


Uno llega a Chosica y se da con la cara del viejo sol que arde como una rosa amarilla y uno recuerda las rosas amarillas y ardientes de color de Van Gogh creciendo a los pies de los cerros marrones que aprisionan la franja urbana de esta ciudad yunga. Uno baja en el puente caracol y cruza lo que queda del majestuoso Río Rímac sentado en una destartalada moto azul. Uno mira el hilo de agua sucia que de a poco va besando las podridas y antiguas piedras. Cruzas en una moto azul o roja que zangolotea como un sapo mecánico y los peces muertos del río hablador se te pega en la lengua y musitas lentamente la muerte del río. El camino parece cotidiano pero las exuberantes buganvillas blancas, naranjas, rojas, moradas te llenan el ojo de color y te hacen olvidar la muerte del río y tu pena se hace mierda. Estas en la puerta de la Universidad Nacional de Educación La Cantuta. Escuchas un fantasmal grupo de voces y arengas que te llenan el cuerpo y crees que nada ha cambiado desde los años 80 en esta Casa de Estudios. La protesta es cotidiana pidiendo no pagar ni un sol por “estudiar” por que la educación debe ser gratuita. Me limpio el corazón y sabes que dentro del campus y bajo esos árboles que lloran flores amarillas la poesía se abre las venas junto a la acción corporizada de un minúsculo grupo de estudiantes que siempre protesta hasta de aire que se respira. Pero mejor hablamos de poesía y se escribe en el aire : “… Y TE ESPERA UN BOSQUE DE LETRA EN LLAMAS. Ese simple hecho tan hermoso te hace bailar el corazón como una bicicleta de palabras. Ahí, están los jóvenes estudiantes que apuestan por la poesía con su juventud radiante, con sus desafiantes cerebros. Armados con sus lecturas con las cuales han asesinado a algunos “maestros”. Ahí, están bajo “el mar engaviotado” con su “aprendizaje disparando en la oscuridad de remolinos y leyendas” Con su “polen virgen” con su “ascenso horizontal“ sin poses baratas ni actuaciones de payasos poéticos que abundan el Lima. Ahí, están desde hace años mirando la vida desde la literatura. Quienes o quien les habrá (n) envenenado el (sus) alma (s) para creer que con el arte se puede cambiar la vida. Pero ellos están convencidos que su accionar es su carta de presentación por eso los saludo con un abrazo fraterno y con un vaso de vino. Espero se armen de valor para crecer con los años. Antes que ellos, el puente literario cantuteño fue construido desde la mítica revista estudiantil Diásfora donde publicaron sus textos iníciales Antonio Gálvez Ronceros, Algemiro Pérez Contreras. O tal vez, mencionar otros grupos con sus revistas así el recuerdo se hace lista que me lleva a registrarlos: Expresión, Alma matinal, Talcomachay hasta llegar a los poetas de EyaqLación más tarde Abraxas allá por los 80. Ya más tarde en los 90 se formó el colectivo fantasma poético grupal de Estación 32. Las FazdeEvas y en el 2000 otras poetas que se han perdido en el tiempo. Mención a parte son las revistas: Cantuta, Armario, Qollana y la nueva tribuna de Sol de Ciegos. Los poetas actuales son jóvenes y esto los llena de luz permanente están partiendo del dosmilocho hasta el infinito. Ellos son los soñadores, ellos “ son un golpe violento en el mar ” la “música que dios soñó para hacer poesía” ellos saben “que siempre tendrán justificaciones para la alegría y no para la tristeza” por eso “el rumor de sus aguas se confunde con los viejos árboles del bosque cantuteño” nacen con “oídos verdes” con boca azul y con un amor eterno a la literatura. Por todo ello: Health young extensive life in poetry. Ojo que también por ahí calientan la poesía las jóvenes del Eje del Kaos.

miércoles, abril 07, 2010

OJOS MÁGICOS DEL PERÚ


Ojos mágicos del Perú. (Mitos, cuentos, tradiciones y leyendas de Huancavelica, Junín, Ucayali, Cajamarca, Ica, Ancash, Lima, Ayacucho, Cerro de Pasco) Editorial Universitaria. UNE, 2010. Selección y estudio crítico de Luis Morón Hernández. Libro colectivo de recopilación oral que a lo largo de sus 219 páginas nos entrega una variopinta muestra de relatos de diversas regiones de nuestro país. Texto gestado a partir de una propuesta pedagógica de teoría y trabajo de campo (como logro objetivo de la asignatura: Seminario de Literatura oral dictada por el responsable de la edición del libro que comentamos). Ojos mágicos reune más de 80 relatos cada uno como una muestra del rico imaginario cultural de nuestra literatura oral. Humor, historia, mítica y gracia en las historias caracterizan a este significativo aporte colectivo. Desde aquí, felicitaciones al profesor Luis Morón y de manera especial a los siguientes jóvenes hoy profesores en ejercicio: Angie Orellana, Rocío Quilca, Hernán Maguiña,Teresa Tapullima, Elcer Tello, Iris Alor, Lucy Arias, Gregorio Palacios, Jessica Blas, Gaby Ventura; Nelsón Mateo, Ulises Ventura, Juana Sulca, Diana arroyo, Jeancarlo García, Diana Rojas, Norma Auise, Helen Soria y Jeune Nina.

jueves, abril 01, 2010

MATANDO SERPIENTES



Matando serpientes (Editorial Universitaria, 2010 UNE- Cantuta) de Prospero Gamarra Gómez. Es un libro que muestra una diversidad de relatos cuya temática se centra en la imagen de las serpientes vista como animal simbólico, mágico. Una primera parte, muestra la apuesta de escritura del autor con relatos que refieren lo anecdótico dentro de una referencialidad regional (La zona de Marca- Huaraz) una forma de vínculo con la tierra, el recuerdo infantil, las creencias y la naturaleza. La segunda parte es quizás la más significativa por la seria compilación sobre el tema que ha realizado el autor donde podemos leer cuentos de: José María Arguedas, Luis E. Valcárcel, Cronwel Jara, Ciro Alegría etc. Después de la lectura de este breve libro que nos motiva el presente post felicitaciones a su autor por su perseverancia y fe en la literatura.

martes, marzo 30, 2010

SOCRATES Y BORIS GANADORES DEL COPE 2010



Sócrates Zuzunaga Huaita y Boris Espezúa Salmón son dos escritores cuya constancia y pasión por la literatura los ha hecho merecedores de uno de los premios literarios más importantes que se da en nuestro país. A ambos les ha sido entregado el premio Copé de Oro (versión 2010) por sus valiosos trabajos literarios. A punta de un trabajo sostenido ambos autores han puesto su narrativa y su poesía en la cima de grandeza de un premio que ha decir de los entendidos es un señal consagratoria para formar parte de los “premiados”, de los “reconocidos”. Pero, lo que no se dice es que estos escritores son desde mi punto de vista “la irrupción y posicionamiento” de la cultura “andina, provinciana, rural, la otra literatura, etc.” o para decirlo parafraseando a Ulises Zevallos “las provincias contraatacan culturalmente” pero con calidad y sincera pasión por la escritura. No se si valga la pena señalar que ambos escritores tuvieron un paso académico por la UNE Enrique Guzmán y Valle y esto nos alegra, por que la imagen de nuestra Casa de Estudios que los cobijó en algún momento muestra un pequeño fulgor gracias a sus egresados. Acaso, cuando los ganadores de otras versiones del Copé han pertenecido a otras Casas de Estudios la prensa les ha dado mayor cobertura o ha rebotado la noticia y pregunto ¿Por que no pasa lo mismo con los ganadores del 2010? Y si hubiera ganado alguien vinculado a la PUC o la Lima? Pero dejemos a un lado estas conjeturas y voy a dar algunas referencias sobre estos dos autores:
Sócrates Zuzunaga Huaita (Páucar del Sarasara, Ayacucho 1954) Estudió Educación en la UNE. Como escritor tiene una obra sostenida en el campo narrativo y en la poesía. Ha sido ganador de múltiples concursos literarios a nivel nacional e internacional. Entre estos premios podemos mencionar: El premio Nacional de Educación Horacio en 1994 con su novela Recuerdos de lluvia que lleva a la fecha tres ediciones (1989, 1996, 1999) Volvió a ganar premios en la versión del año 1999 y 2000. Premio por cuatro oportunidades en el Concurso de cuento de las Mil Palabras de la revista Caretas, Concurso de cuento “Inca Garcilaso de la Vega convocado por la Casa de España, primer premio de literatura Quechua de la UNFV en cuento (2000) y en poesía (2006) Ha sido distinguido tres veces como finalista en la Bienales de Cuento de Copé. Finalista en el Concurso Latinoamericano de cuentos de Buenos Aires (argentina) y en Puebla (México) en el premio Juan Rulfo (Francia) Etc. Algunas obras suyas son: Con llorar no se gana ( cuentos), Florecitas de Ñawin Pukio (cuentos infantiles) Recuerdos de lluvia ( novela) Y tenía dos luceros ( novela juvenil) De junco y Capulí. Takacho, Takachito, Takachin, taita Serapio ( cuentos) etc.
Boris Espezúa Salmón (Juli – Puno 1960). Estudió Derecho en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Educación en la UNE. Publicó en 1988: “A Través del ojo de un Hueso” y “Tránsito de Amáutas” en 1990, “El Alba del Pez Herido” en 1988, “Tiempo de Cernícalo” en el 2002. Fue finalista en el COPE de Poesía en los años 1995 y 1996. Sus poemas han sido traducidos al inglés por Jhon Oliver Simon y al francés por Monserrat Fito.
A los interesados en criticar y a los otros una invitación a leer a estos autores y formarnos un juicio imparcial de estos escritores sus textos nos esperan. Desde aquí, y a la distancia un abrazo ochentero Boris, un abrazo "Chiti" Sócrates.

viernes, marzo 19, 2010

SOL DE CIEGOS N.- 2




Ya salió Sol de Ciegos N.- 2. Nos vamos por el n.- 3. Esperamos su colaboración. escribir a E.mails: Soldeciegos1 y atrapaojos ambos en hotmail.com. Visitanos en la UNE- Chosica.

jueves, marzo 11, 2010

INSULA BARATARIA 9


INSULA BARATARIA Año 7 , N. 9. Noviembre del 2009. Importante revista de literatura y cultura dirigida por Hernan Nuñez Tapia silenciosamente se va consolidadando como un referente de lectura obligada para personas interesadas en hallar estudios críticos sobre la cultura literaria de nuestro país. En este volumen hallamos algunos artículos que merecen leerse: La historiografía del libro en América Hispana un estado de la cuestión de Teodoro Hampe, Para vivir mañana de Washington Delgado y el sujeto desarraigado de Camilo Fernández Cozmán, Los murales muro en la poesía de Leandro Medina de Mauro Mamani Macedo, Primera lectura de club tragicomedia futurista en 3 actos y medio (1929) de Luis Berninsone por Elton Honores, Reflexiones sobre el doble estatuto de marginalidad del personaje femenino en Cuentos Andinos y Los Perros Hambrientos de Norma Barúa Lanchipa, Ciencia, espectáculo y disidencia en XYZ de Clemente Palma de Christian Elguera Olórtegui, Estrategias narrrativas en "Pálido Cielo" de Alonso Cueto por GLoria Macedo Janto. Además una polémica carta de Carlos Eduardo Zavaleta como respuesta al crítico Jorge Ramos Rea. Hallamos así mismo, textos de creación de diversa fractura. Desde aquí felicitaciones a los responsables del comite Editorial de esta revista que se va camino al emblemático N.- 10.

domingo, marzo 07, 2010

FRAGMENTO


De ti me queda una gota

un pedazo de carne

y un caballo de juguete.

Hoy estoy juntando los fragmentos de tu risa

y la levedad de tu mirada.

De ti me queda la noche larga de lluvia

el mar inmenso de la locura

ya vez, algún día

me agradecerás haberte recordado

en el grano universal de este poema.

miércoles, marzo 03, 2010

35 AÑOS DE POESIA EN LA MANZANA MORDIDA


Las revistas de poesía en nuestro país son espacios de cultura viva. En sus páginas se halla la memoria de la cultura literaria de nuestro país. Cuantos poetas, cuantos poemas memorables se pueden rescatar desde una lectura atenta y se podría elaborar con ellas “una verdadera antología de la poesía peruana”. Revistas de cultura, revistas de crítica literaria, de narrativa, de arte y reflexión, de arte y literatura, filosofía y artes y las más extrañas “revistas de poesía”. En esta tradición como no recordar la mítica Revista Harawi fundada en setiembre de 1963 dirigida por Francisco “Paco” Carrillo, La constante y vigorosa La tortuga Ecuestre, fundada y dirigida por Gustavo Armijos en 1973, A las que hay que agregarle La Manzana Mordida fundada el 23 de setiembre de 1975 por el poeta Carlos Zuñiga Segura. Revista que este año celebra 35 años de fructífera labor cultural. Por una singular visita a Chosica de poeta Carlos Zuñiga llegó a mis manos el n- 75 correspondiente a febrero del 2010 con poemas de: Andrea Cabel, Alessandra Tenorio y Rocío Santillana cada una con un personalísimo estilo poético. Desde aquí vivan las revistas de poesía. Mejor las que resaltan la Literatura en todas sus manifestaciones. Ojala alguien se atreviera a realizar una investigación concienzuda de la revistas literarias en nuestro país un buen punto de arranque fue la elaboración del catálogo de revistas realizado bajo el rótulo de: 30 años de poesía peruana en revistas (1971-2000) UNMSM en la que tuvo una participación importante la poeta y maestra Esther Castañeda. Otra poeta en el edén de la memoria de nuestra cultura literaria.

miércoles, febrero 24, 2010

NIKO VELITA Y UN NUEVO LIBRO DE POESIA


Las noticias llegan y revisando los mails recibo la noticia de la publicación de un nuevo libro del joven poeta cantuteño Niko Velita Palacín. Al respecto transcribo las apreciaciones de dos jovenes intelectuales sobre este libro.


EN EL PAÍS DE GARGANTUA

La violencia política que se vivió en el Perú está poetizada en En el país de Gargantúa de manera satírica, en donde las voces de aquellos protagonistas que nunca tuvieron voz (en la poesía peruana de estas últimas décadas, salvo algunas excepciones) nos muestran con crudeza la crónica de cómo la pólvora estallaba en los distintos rostros de un país que nació fracturado, que nació mudo, que nació jodido. Niko Velita se ha propuesto poner el dedo en los distintos ámbitos en donde brota (desde hace siglos, inagotablemente, renovándose continuamente) la pus de la injusticia, del abuso y del autoritarismo. Más que un homenaje a Rabelais, o una conspiración contra el canon, o un llamado a la solidaridad, el presente libro de poesía es un reclamo antiguo y urgente, es la denuncia de un poeta que ha visto y ha sabido decir lo que se calla a fuerza de miedo. Otros también han visto, nos dice el poeta. Otros han padecido al ver y han querido que se diga a viva voz, con voz de libertad. Otros han vivido en carne propia el terror, pero no lo han podido contar. La poesía, en En el país de Gargantúa, se propone esa tarea.

Miguel Ildefonso



En el país de Gargantúa de Niko Velita Palacín tiene la estructura de un trabajo monográfico que aborda el conflicto armado que se produjo en nuestro país en las últimas décadas. No obstante, el yo poético se expresa desde el sector conformado por los civiles que se vieron, de pronto, entre dos fuegos. Además de tratar temas como el amor, el trabajo, la solidaridad comunal, la familia, entre otros, los poemas de Niko Velita denuncian, principalmente, las tropelías de los militares durante esa época de violencia. Escritos con ciertos rasgos de nuestros huaynos seculares y con el estilo fresco e irónico de la poesía conversacional latinoamericana, estos poemas apuntan hacia la armonía entre el arte comprometido y el talento poético.

Fernando Carrasco Núñez

lunes, febrero 08, 2010

SIETECULEBRAS 27


La afirmación de la “andinidad” entendida como una postura de identidad de nuestra cultura literaria nacional tiene en la Revista Sieteculebras un espacio importante para entender con nitidez las fronteras de nuestra cultura. Gracias a la persistencia de Mario Guevara Sieteculebras llega al número 27 correspondiente a diciembre-marzo del 2010. Resaltan en este número los artículos de: Juan Zevallos Aguilar quien realiza una revisión de la actitud de los narradores peruanos afincados en EE.UU, Julio Meza Díaz y su lectura temática sobre sexo, brujería y política apropósito de tres publicaciones del centro de Lima, Ghersón Linares Peña y su lectura de la identidad nacional a partir de Sicuani patria pequeña de Pumacahua, Mauro Mamani Macedo y su acercamiento novedoso a la obra de Gamaliel Churata desde la filosofía del Chullpa Tullu, Carolina Ortiz Fernández y una apreciación de género de Clorinda Matto y Mercedes cabello relacionadas al rol de la feminidad y el poder, Mario Pantoja Palomino y una panorámica sobre la historia como recurso ficcional en la narrativa cusqueña. Por otro lado, la revista se enriquece con textos poéticos, narrativos, notas críticas y las reseñas de libros. Desde aquí nuestro aprecio a esta valiosa revista que ya ganó un lugar importante en la historia literaria de nuestra “megaciudad letrada”

domingo, enero 24, 2010

JOSE MARIA ARGUEDAS: ESCRITOR Y DOCENTE


Este pequeño artículo en homenaje a los 99 años celebratorios del genial escritor José María Arguedas.










Por: Raúl Jurado Párraga


José María Arguedas es el gran escritor cuya vigencia en la actualidad es ineludible. Pero a la vez, fue, un docente innovador de la práctica educativa. Este enunciado inicial y manido me sirve para desarrollar algunas ideas sobre el trabajo educativo del gran novelista peruano. Una educación sustentada en el desarrollo de la etnología que fue una constante en su trabajo como antropólogo. Pero el interés de nuestro trabajo no desea ver ese lado sino al Arguedas interesado en la práctica y recopilación de la vasta tradición oral peruana: Discursos que van desde muestras testimoniales del arte popular (alusión en artículos a la cerámica, vestimentas, fiestas, instrumentos, etc.) canciones y trabajos sobre wuaynos, carnavales, interpretes, etc.) O a las expresiones cuturalistas ligadas a la religión, el rito y a la literatura oral propiamente dicha (cuentos folclóricos, mitos, leyendas, lírica, etc.). Obviamente tampoco pretendemos agotar el tema sino entender en lo posible la relación de una labor importante del José María Arguedas interesado en el rescate de la etnoliteratura desde su postura de maestro.

La relación de la educación con la etnoliteratura en Arguedas es un signo de rescate permanente del imaginario cultural andino. Acaso, Arguedas ha construido la imagen del sujeto que posibilitó la “traducibilidad” del espacio andino en todas sus manifestaciones. Así como también en la aplicabilidad de las diversas categorías que estas poseen. Para ello Arguedas incide en su experiencia docente y monitorea a sus discípulos hasta lograr con ellos un registro no sólo de creaciones individuales sino del rescate de la memoria cultural de los pueblos andinos (léase por ejemplo el folleto "Pumacahua", 1940 que es un documento de esa práctica de acopio y creatividad de sus alumnos; resaltan en sus 32 páginas canciones populares, cuentos, poemas, fiestas y costumbres del Cusco. No hay que olvidar que esta experiencia fue realizada en el Colegio Nacional Mateo Pumacahua de Sicuani, donde laboró Arguedas). Y lo que llama la atención es como, el propio Arguedas organiza, desarrolla y muestra un trabajo final utilizando una didáctica centrada en la construcción de un conocimiento de “la intimidad espiritual del pueblo” no sólo es un despertar de una creatividad de los alumnos sino una identificación con el contexto en la cual se gesta este documento. Una prueba mucho mayor y a nivel personal se puede leer en diversos trabajos realizados por Arguedas como por ejemplo en: Canto Keshwa, 1938 (21 canciones folklóricas de la zona de Ayacucho) en Canciones y cuentos del pueblo quechua, 1949 (28 canciones, 9 cantos de trilla y 9 cuentos hermosos en donde resalta: El torito de la piel brillante, la amante de la culebra, el joven que subió al cielo, el jefe del pueblo y el demonio, la amante del cóndor, el negociante de harina, Isicha Puytu. O en el libro colectivo editado junto a Francisco Izquierdo Ríos bajo el título de Mitos, leyendas y cuentos peruanos, 1947, 1970 (contiene 2 mitos, 51 leyendas y 10 cuentos de la sierra, 16 leyendas y 22 cuentos de la selva y 20 leyendas de la costa. Un trabajo de recopilación de la vasta tradición oral realizada por alumnos en su mayoría del Colegio Miguel Grau de Magdalena. Etc. En estos trabajos no sólo hallamos la intención de un etnólogo que recopila diversas expresiones literarias sino otras que reciben el nombre genérico de folklore.


Arguedas pone en acción una práctica profesional desde su postura de antropólogo que lo vincula a un accionar educativo haciendo que los discursos recopilados sirvan como registros de una cultura importante que debe mantenerse ampliando su canon de oralidad a través del uso de la escritura. Arguedas ensaya una práctica importante dentro de la etnoliteratura registrar todo lo reconocible como estatuto quechua- andino, y con ello lograr un sentido hermeneútico que debe conducir a un saber apoyado en lo que Arguedas llamó el método cultural. Validar el idioma y dentro de ella expresar la intimidad de nuestra cultura hoy mestiza e hirviente.
El rostro poliforme del Arguedas: Antropólogo, etnólogo, educador, escritor, poeta, acaso se conjugan para crear un trabajo que totaliza dentro de su hetereogenidad las diversas caras de una cultura peruana de resistencia. Donde se nota con mayor claridad éste hecho es en esa preocupación de tratar por todos los medios de “mostrar” la vasta tradición cultural que corresponde muchas veces a la llamada tradición oral que adquiere una sistematización mediante la etnoliteratura. José María Arguedas desde su posición de maestro ejerce esa práctica de manera constante y consciente. Como se dijo al comenzar no sólo inaugura las prácticas etnoliterarias sino que además éste hecho le sirve para realizar un importante magisterio. Puede leerse por ejemplo: Nosotros los maestros. Editorial Horizonte, 1986. (presentación y selección de Wilfredo Kapsoli) donde Arguedas da noticia de experiencias singulares e incluso diseña una teorética educativa (llámese: didáctica, metodología, enseñanza, juicio de valor, etc.) que lo lleva a logros de un aprendizaje significativo en el plano de la literatura oral peruana.

En tal sentido Arguedas es categórico en su labor de maestro y dice que la:

“. Educación no se resuelve mediante un método sino mediante el conocimiento de la cultura, de las costumbres de cada pueblo, por que somos un país muy mezclado, un país mestizo en cuanto a creencias, en cuanto a concepciones morales, políticas; en fin, somos un país que todavía no ha acabado de definirse.”

Se nota la lucidez de Arguedas y ahí radica la esencia de su permanencia no sólo como escritor sino como maestro. Hay que conocer la cultura de un pueblo en su totalidad, organizar un conocimiento integral de sus prácticas discursivas. Acaso, sistematizar el estudio de las “literaturas regionales” enfrentando centro y periferia no como síntoma de diferencia de culturas sino en la posibilidad de integrarlas y conocer mejor nuestra identidad cultural.

Hablamos de reconocer y mostrar discursos representativos de diversas regiones Antonio Cornejo Polar nombraba un Sistema de las llamadas literaturas étnicas, pero no llegó a definirlas con claridad. Por eso, es urgente la revaloración y conocimiento de expresiones regionales de literatura. Existen en provincias centros importantes de cultura. Lima ya no es el Perú, ni el jirón de la Unión es el Palace Concert existe el jirón Gamarra y el Muelle pub. Ya no, más centralismo cultural los núcleos regionales de literatura están mostrándose. Cuesta cambiar de mirada, pero hay que hacerlo antes de quedarnos ciegos. En este aspecto se plantea para el plano educativo la posibilidad de hablar de un curriculum variado y flexible entendido instrumento de cambio. José María Arguedas muestra esos pasos iniciales al recuperar nuestra memoria colectiva, mediante el rescate del mito, la leyenda, la música popular, la canción, etc. Arguedas traza una etnología global del área andina y lo liga a la educación como principio renovador y dialéctico no en vano traza ideas en torno a una antropología pedagógica. Wilfredo Kapsoli apunta con claridad este aspecto:

José María Arguedas recomienda conocer el contexto social en el que realiza la educación. Saber diferenciar las costumbres y los valores de cada región porque esta diversidad de creencias perfila el modo de ser de cada persona. Conocer esta realidad es un arma importante para el educador”

Este hecho nos lleva a pensar que la práctica de educador que ejerció Arguedas en distintos niveles se emparenta a una tarea constante de pensar la educación no sólo como un asunto de relación alumnos versus maestros sino como práctica corporativa dentro de la diversidad cultural. Como enseñar sino se define primero que se debe enseñar y como hacerlo. Arguedas fue consciente en su preocupación por vincular estos hechos por eso realizó un diagnóstico de cómo se miraba el colegio así nos dice:

“.. y el colegio era siempre un local grande donde profesores y alumnos nos encerrábamos para estudiar tantos cursos, (pero) de lo que pasaba y de lo que había fuera de este local nunca hablábamos”

La postura arguediana responde a la construcción de un nuevo centro esta vez, debe entenderse la enseñanza en otros términos especialmente basado en un trabajo no exortativo, ni informativo sino en la idea de actualizar lo que se dice con la práctica en sí. Vale decir, que Arguedas al plantear una experiencia de trabajo real cuestionaba seriamente la educación tradicional y se acercaba sin mucho aspaviento a ser incluso un adelantado de la “modernidad” educativa entendida desde la prédica del tan manoseado informe de J. Dellors en sus postulados de “ Aprender a hacer” para llegar a “aprender a ser”.


El hacer arguediano es estudiar, valorar, analizar con los propios alumnos en trabajos etnoliterarios toda la riqueza de nuestra cultura popular para llegar con ello al logro y reconocimiento de los sujetos con relación a la producción de sus propias expresiones que son la muestra viva de nuestra cultura.


El autor de los Ríos Profundos no sólo es un preocupado por el sentido práctico de recopilar o trabajar apasionadamente sobre nuestra cultura sino que ante todo es consciente de su papel como educador, no en vano siempre se ve a Arguedas luchando contra grandes presiones que él denuncia o contesta públicamente como lo hizo con el señor Salazar Romero a propósito de la reforma educativa y la implementación de un curso de sociología. Arguedas concluye con ideas contundentes de clara llamada al orden así dice:

imploremos al Ministerio a fin de que nos se hagan las cosas en los gabinetes y únicamente por los hombres de gabinete. Que llamen a quienes además de ser sabios, conocen este país en el que hay tantas singularidades y pueblos que merecen todos el mismo respeto, tan múltiples tipos de limitaciones y de virtualidades que es necesario conocer a fondo para saber dirigir y mandar. Y entre los que sólo son sabios” y los que conocen el país debiera preferirse, en último caso a los últimos, cuando se trata de legislar.”
Pero Arguedas crítico del sistema educativo y, de los sujetos que lo conforman no se calla y señala incluso con cierta vehemencia frases duras contra estos; sugiero leer algunas cartas que dirige Arguedas al poeta Manuel Moreno Jimeno, especialmente aquellas donde el escritor noticia la gestación de la revista Pumacahua donde se halla el trabajo práctico de etnoliteratura, creación y educación. Como muestra me atrevo a citar lo siguiente:

Estoy luchando terriblemente por sacar la revista. El Director de este Colegio ya te dije es un imbécil, pero además es uno de esos aventureros extranjeros, que turruneros o mozos de hotel en su país, aquí llegan con ínfulas de doctores o sabios; creen estar en una país de cafres, y a base de adulación inmunda a las autoridades y gentes de influencia se trepan y se mantienen en puestos de importancia. Este tipo es uno de esos.”

Todo acto de compromiso de trabajo si no es comprendido termina por derrotar al sujeto que lo inicia, Arguedas tuvo esa experiencia traumática que desencadenó un sentido de orfandad y frustración que lo llevaría al suicidio. En misivas dirigidas a John Murra también se nota ese desencanto así extractando algunos párrafos hallamos lo siguiente:

Los verdaderos maestros universitarios están aislados y por entero a merced de esta mayoría oscura sin ideales”

“todas las luchas por intereses me hacen sufrir, pero ésta entre profesores, entre hombres de ciencia me parece pavorosa y la más antihumana y absurda. Y San Marcos no es en ese sentido una olla de grillo sino de hienas”

Arguedas es consciente de que el “aprender a vivir juntos” conociendo y valorando lo nuestro es un trabajo que aún enfrenta elementos duales: Autoritarismo/ democracia; desconocimiento / conocimiento, Etc. Pero ante todo ello hay que batallar para instaurar una “voz educativa” sustentada en trabajos coherentes de rescate a lo largo de una vida. Para ello no hay que olvidar que nuestro Arguedas aprovecha la experiencia personal que él tuvo como alumno que fue de alguna manera inútil donde según cuenta algunos de sus:

“... profesores llegaban a la clase con veinte minutos de retraso; diez minutos empleaban en pasar listas, y el resto; bostezaban o dictaban algún curso antiguo que los alumnos teníamos que copiar durante todo el año. La otra mitad de los profesores explicaban todas las cuestiones de sus cursos que el Plan Oficial indicaba, se ceñían al plan con fidelidad militar.”

Argumenta más adelante la inutilidad de memorizar algunos relatos escuetos del pasado o memorizar datos inservibles, no haber leído un libro durante los cinco años de instrucción. No se experimentaba lo que se hablaba. Existía un divorcio entre profesor y alumnos. Con toda esta lectura que hace Arguedas del espacio educativo en la que se movió entiende que al ejercer magisterio otra debería ser su propuesta. Plantea la investigación guiada por el profesor para que sean los propios alumnos quienes hallen lo que necesitan comprender mejor. Arguedas plantea la idea de orientar la práctica educativa es decir:

“ ... despertar en los alumnos la inquietud de investigar por cuenta propia, es decir, el despertar en la conciencia del alumno una íntima y profunda necesidad de saber, y un interés exigente de conocer a su país. Inquietud e interés que en un país como el Perú, resultan indispensables
Arguedas múltiple como sujeto ensaya una metodología para lograr sus metas. Parte de la lectura plural de libros, artículos, poemas sin distinción, luego pasaron a la interpretación para llegar a producir sus propios trabajos. Arguedas organizó si se quiere la secuencia siguiente para ligar el acto educativo a la etnoliteratura o viceversa:

a) Motivación sobre la cultura nacional, regional y universal (parte expositiva)

b) Planteamiento de objetivos o competencias a lograr.

c) Diseño secuencial de la clase o fin propuesto.

d) Lectura variada de textos de diversa índole. ( lectura – comprensión – debate – juicio de valor – escritura crítica)

e) Trabajo de campo diseñada y monitoreada por Arguedas (posible uso de fichas etnográficas de recopilación para fijar datos del informante, del relato o texto, de la zona, etc.) al respecto el propio Arguedas dice que eran “ más alumnos en la calle que cuando estaban sentados en su carpeta”

f) El trabajo de campo consistía en la observación y el registro de todas las actividades culturales de la zona mediante la escritura - reseña – fotografía – descripcción oral – dibujo; Etc.

g) Trabajo en aula lectura de los informes, debate y aportes.

h) Publicación de los textos recogidos.

Como se habrá podido notar estamos frente a un escritor que no sólo se vincula a la educación desde la posición del maestro, sino que se apoya en sus otros rostros: el antropólogo, el folklorólogo, para crear un trabajo integral de rescate de nuestra cultura. Nadie puede negar la actualidad de Arguedas en términos educativos, ni siquiera atreverse a dudar que su propia vida que es un modelo de conducta en términos de trabajo multiforme sobre diversos tópicos de nuestra hetereogenidad cultural. Por eso lo que hasta aquí se ha dicho no es otra cosa más que entender con sencillez que “la plaza es corazón para el pueblo, ahora está llena de alegría. ¡Y ahí están, mistis, mestizos y cholos cantando con la misma voz la misma alegría! Es pensar que la plaza arguediana es el centro donde nacen los nuevos limeños y dentro ese círculo nace nuevas rabias y nuevos sueños y educar es en el fondo mismo enseñar a cambiar de conducta para tener como quería Arguedas un reino de generosidad para hablar y sentir sin que nos coloquen máscaras de mezquindades e injurias.

Bibliografía Utilizada


Arguedas, José María. Nosotros los maestros. (Presentación y selección de Wilfredo Kapsoli) Lima, Editorial Horizonte, 1986.

Cornejo Polar, Antonio. Los universos narrativos de José María Arguedas. Bs. As. Editorial Losada, 1973.

Forgues, Roland. José María Arguedas la letra inmortal correspondencia con Manuel Moreno Jimeno. Lima. Ediciones los Ríos Profundos, 1993.

Forgues, Roland, Antonio Cornejo Polar y otros. José María Arguedas vida y obra. Lima. Amarú Editores, 1991.

Montoya, Rodrigo (compilador) José María Arguedas veinte años después: Huellas y horizonte 1956-1998. Lima. Ikono Ediciones y UNMSM, 1991.

Murra, John V. y Mercedes López-Baralt. Las Cartas de Arguedas. Lima. PUC. Fondo Editorial, 1996.

Muñoz, Silverio. José María Arguedas y el mito de la salvación por la cultura. Lima. Editorial Horizonte, 1987.

Varios. Recopilación de textos sobre José María Arguedas. La Habana: Casa de las Américas, 1976.








A mí me echaron por encima de ese muro, un tiempo, cuando era niño; me lanzaron en esa morada donde la ternura es más intensa que el odio y donde, por eso mismo, el odio no es perturbador sino fuego que impulsa”.

José María Arguedas










jueves, enero 07, 2010

PIRATAS DE LA CREACION LITERARIA


El cuento El juego de las letras, logró una mención honrosa en el Concurso Ira. Bienal de Cuentos para Niños, convocado por el ICPNA, el año 2004. Dicho evento estuvo presidido el Dr. Ricardo González Vigil. La autora del cuento ES y SERA la escritora Elvia Bravo Heredia quien presentó dicho cuento con el seudónimo de Cordelia. Sin embargo, el año 2009 6 años después, el mismo cuento, un poco “maquillado” aparece editado bajo el nombre de "El ladron de monosilabos", es decir es “pirateado” por el Sr. Ángel Pérez Martínez, y en el colmo de la desfachatez gana el Concurso Barco de Vapor convocado por la Editorial San Marcos. No hay duda Don Alfredo Bryce tiene seguidores. Para la lectura “sosegada y reflexiva” transcribimos el cuento en su versión ORIGINAL para que lo cotejen con el cuento maquillado


EL JUEGO DE LAS LETRAS


Por: Elvia Bravo Heredia

Matilda se frotaba una y otra vez los ojos para ver mejor. La niña creía que estaba quedándose ciega o algo por el estilo, pero no, no era cuestión de sus ojos, realmente en las páginas de su libro había cada vez más espacios en blanco. Era imposible seguir leyendo; las frases y las palabras estaban incompletas. Encendió su lámpara de mesa y acercó más la carita al libro. Vio entonces que las letras se movían, estaban cobrando vida y muchas de ellas, desprendidas de sus lugares, ya habían empezado a caminar con unos pies pequeñitos como patitas de mosca. Eran las minúsculas que, algo mareadas y sin orientación -pues parecían bebés que recién estaban aprendiendo a caminar-, chocaban entre sí y empujaban a las mayúsculas. Estas, asustadas por el alboroto, se dieron cuenta de que algo extraño estaba pasando con sus hermanas menores.
Pronto, las inquietas minúsculas, especialmente las vocales, fueron adquiriendo seguridad al darse cuenta de que podían mover sus piecezuelos como mejor querían. Así, se pusieron a corretear por todos los espacios vacíos, de arriba para abajo, de abajo para arriba, del centro para afuera y de afuera para el centro. Las mayúsculas también se dieron cuenta de que podían mover los pies y se pararon como pudieron, pues las pequeñas, que no se estaban quietas ni un instante, las atropellaban sin la menor consideración. Algunas consonantes menos avivadas que otras recibían pisotones y empujones sin darse mucha cuenta de lo que estaba sucediendo.
Las más grandes empezaron a preocuparse por los vacíos que iban quedando a sus costados y se pusieron a caminar por entre el desorden para inspeccionar el estado de las cosas, mientras Matilda hojeaba las páginas de su libro rápidamente, para ver si ocurría lo mismo con todas. Comprobó que el alboroto era generalizado. Las vocales y muchas de las consonantes minúsculas estaban correteando de página en página, dejando lugares blancos en unas y manchones en otras. El espectáculo le causó un gran asombro.
Las mayúsculas, después de haber recorrido varias páginas, se dieron cuenta de todo el barullo que habían armado las minúsculas, aprovechando un pequeño descuido de Matilda. Se pusieron muy serias ellas y con las manos en la cintura miraban los espacios que habían quedado en blanco. Algunas consonantes, tímidas y desconcertadas, miraban para todos los lados y al ver que podían ser atropelladas se iban arrinconando en los surcos del libro abierto. No era para menos, las letras amotinadas estaban sin control, hasta se habían atrevido a salir del libro. Muchas bajaron a la mesita de la niña para seguir corriendo y saltando.
Matilda seguía mirando todos los movimientos. Por algunos momentos estuvo desconcertada, pero después se le ocurrió que la situación se estaba poniendo amena, que era gracioso ver cómo muchas de las letras corrían con sus patitas de mosca por las páginas, mientras otras miraban con las manos en la cintura y otras se arrinconaban asustadas. No estaba nada mal el espectáculo, hasta pensó en llamar a su mamá para que ella también se divirtiera, pero dijo “mejor no, talvez se asusta pensando que son bichos… con el miedo que les tiene… es capaz de matar a mis letras con un insecticida”.
Después de un buen rato de pasarlo divertidísimo, cayó en la cuenta de que las movedizas letras podrían echar a perder el cuento que estaba leyendo. “¿Y si se queda incompleto, justo ahora en lo más interesante?”, se preguntó preocupada. Cuando Matilda interrumpió la lectura, no por su propia voluntad, estaba en la parte donde el principito hablaba con la serpiente del desierto desde lo alto de un muro, en el que estaba sentado con las piernas colgando. Le decía a la serpiente ¿Tienes buen veneno? ¿Estás segura de no hacerme sufrir mucho tiempo?
“¿Qué irá a pasar con el principito?, nunca lo sabré si mis letras no regresan a sus lugares”, pensó Matilda. La situación no era para juegos, ella tenía que hacer algo para que no se eche a perder la historia. Había que atraparlas y ponerlas nuevamente en el libro para que se acomoden en sus lugares como buenas letras que eran. Quiso cogerlas por las patitas, pero el intento fue inútil, eran muy escurridizas. Entonces trató de juntarlas poniendo sus manitas en semicírculo, pero las muy vivas empezaron a subírsele por los dedos, como si fueran hormiguitas a las que se les ha hurgado el nido. Las minúsculas correteaban confianzudamente por la suave piel de la niña, recorrían todos sus dedos, las palmas y sus dorsos. Matilda sintió cosquillitas y riendo sacudió las manos, pero las bandidas estaban bien prendidas con sus patitas de mosca y en lugar de caer se le treparon por las mangas.
Al ver que sus traviesas compañeritas habían invadido la chompa de la niña dejando casi todas las páginas vacías, se les ocurrió a las mayúsculas, muy serias ellas, realizar una reunión para tomar medidas de control, pero no lograban entenderse. Se juntaron de una y otra manera para formar frases y oraciones en español, pero era inútil, no podían construir ninguna palabra completa. Intentaron hacerlo en otros idiomas, pero no les ligaba ninguno, ni el alemán, ni el francés, ni el checo; en realidad les faltaban algunas letras que sobraban entre las minúsculas. Estaban descorazonadas, no eran nada sin sus compañeras.
Se pusieron a pensar y pensar, yendo y viniendo por las páginas en blanco, con los brazos cruzados unas, con las manos en los bolsillos otras. Después de unos momentos de vacilación, se les ocurrió tomarse de las manos y fueron formando cadenas. Así se sintieron fuertes, capaces de poner orden. Mirándose unas a otras se hicieron señas para subir juntas a la chompa de Matilda. Llegaron hasta los hombros sin soltarse y desde allí bajaron con impulso. Era curioso ver cómo las cadenas de las mayúsculas empujaban a las minúsculas para abajo, con dirección a la mesita. Matilda no quiso interrumpirlas. Le pareció muy ingeniosa la manera cómo estaban logrando bajar a casi todas. Se inclinó hacia la mesa y para ayudar movió un poco las mangas como sacudiéndolas. Casi todas llegaron, algunas que se quedaron pegadas en las lanas de la chompita bajaron corriendo para alcanzar a las demás, al parecer, les asustaba quedarse aisladas.
Eran muchísimas las letras que caminaban por la mesa y como fueron obligadas a bajar de la chompa, estaban algo enojadas. Entonces, a una de las vocales o, la más osada, se le ocurrió que podían tener otras experiencias, por ejemplo, bajar de la mesa. Sin pensarlo más, se dirigió a una de las esquinas y vio que se podía bajar por la pata de la mesa. Se lanzó, sin más ni más, corre que corre hacia abajo. Al verla, las demás letras minúsculas quisieron hacer lo mismo. Matilda aterrorizada gritó: “¡no!, ¡al suelo no, por favor!, podría pisarlas”. Las mayúsculas, siempre tan razonables, se dieron cuenta del peligro e inmediatamente formaron una cadena en todo el borde de la mesa. De esta manera pudieron contenerlas, salvo a una que otra avivada que pudo escurrirse. La o que había sido la primera en bajar, se dio cuenta de que eran muy pocas las que le habían seguido hasta abajo, nada más una a, una e y otra o, otras pocas estaban prendidas de las patas de la mesa mirando con miedo hacia abajo. Entonces la cabecilla decidió regresar y las demás hicieron lo mismo, para alivio de la niña.
Agotadas por el esfuerzo de poner orden, las mayúsculas quisieron subir a las páginas vacías, pero no lograron hacerlo. Se echaron en la mesa como pudieron y apoyándose unas con otras, sin darse cuenta, así como les viene el sueño a los niños, se fueron quedando dormidas. También las consonantes minúsculas se sintieron extenuadas y fueron durmiéndose poco a poco.
La fiesta seguía para las vocales, que no parecían cansadas para nada. Seguían dando vueltas y vueltas. En cierto momento, cayeron en la cuenta de que no se habían comunicado, ninguna había dicho una palabra hasta ahora; en realidad, todo el alboroto había sido silencioso. Se les ocurrió que hablar entre ellas sería más entretenido; así podrían organizar otro tipo de juegos para continuar con la diversión. Pero... ¡qué decepción!, era imposible entenderse... sólo podían decir a, e, i, o y u. Ellas eran muchas, muchísimas, pero nada más les salía esos sonidos que por sí solos no quieren decir nada.
Entretanto, ya había caído la noche. Realmente, era bastante tarde para Matilda, quien, toda soñolienta, seguía sentada frente a su pequeña mesa, con la cabeza apoyada sobre los bracitos cruzados. Sus ojitos casi cerrados observaban el último intento de las vocales por comunicarse entre sí. Se habían enlazado unas con otras para probar si de esa manera podían decir alguna palabra. Todo lo que les salió fue ae, ai, aei, aue, aeo, eou y otras combinaciones, oiu, oiu, aea, aea, aiu, aiu, que les sirvieron para cantar rondas, hasta que se fueron haciendo cada vez más monótonas y tediosas.
La situación se tornó decididamente aburrida, poco a poco fue perdiendo la emoción de los primeros momentos y, por fin, las letras juguetonas no supieron qué hacer y se recostaron de cualquier manera. Una tras otra fueron cerrando sus ojitos. Era casi la medianoche.
La niña se acostó luego de que todas las letras se habían quedado dormidas. Tenía la esperanza de que a la mañana siguiente todo volviera a la normalidad. Semidormida pensaba que al despertar podría seguir leyendo su cuento como si nada hubiese pasado, "quizá todo esto ha sido un sueño, quién sabe... creo que a esta hora ya todo el mundo duerme, hasta las letras..." Apagó la luz y se acurrucó bajo sus cobijas. Afuera había un silencio casi total.
Las letras de los buenos libros no duermen mucho, deben estar todas en su lugar y muy atentas, porque casi siempre tienen encima los ojos de los lectores que quieren devorar cuentos, poesías, novelas... y las historias tienen que estar vivas. Por eso, a pesar del cansancio que sentían por la jornada alborotada, se despertaron pronto, junto con los ruidos de la madrugada, el ladrido de algún perro, uno que otro motor de carro y las dulces cancioncillas de las aves que sobreviven quién sabe cómo entre las hojas de los árboles llenos de smog de esta gastada ciudad.
Las mayúsculas, todavía confundidas por toda la agitación de la noche, fueron las primeras en despertar, miraban alrededor preguntándose y tratando de recordar cómo es que se había producido tanto desorden. Luego de unos momentos, también las minúsculas empezaron a despertarse. Desperezándose todas ellas con descaro, estiraban una y otra vez las patitas y los bracitos antes de ponerse de pie. Nadie había dormido bien después de la tarumba, todas estaban confundidas y con dolor de cabeza, aunque no sabían bien dónde tenían la cabeza ni cómo era el dolor.
¿Cómo empezó todo?... Se quedaron pensando un buen rato, como cuando las personas se despiertan en un lugar desconocido y tardan para ubicarse. Luego de unos minutos de desconcierto, las letras fueron recordando el viento frío de la tarde anterior, en los momentos en que un raro sol invernal cambiaba el color del cielo gris limeño. Una voz familiar llamó del piso de abajo, ¡Matilda!... y la niña dejó tal como estaba el libro que leía en la mesita, junto a la ventana abierta de par en par, y salió corriendo de la habitación. El viento, cada vez más fuerte y más frío, sacudió las páginas una y otra vez. Las letras sintieron como si las zarandeara un temporal o un oleaje que las llevaba con violencia de un lado a otro, al extremo que se fueron desprendiendo del papel. Las minúsculas, al parecer más livianas que las mayúsculas, fueron las primeras en salirse. Una vez que el viento pasó, cayeron en la cuenta de que podían seguir moviéndose por sí mismas. Al principio estaban muy mareadas y no podían tenerse en pie con facilidad. Después de unos minutos, ya pudieron caminar. Las minúsculas se entusiasmaron pensando en lo divertido que sería correr alguna aventurilla ya que podían desplazarse por sus propios pies, después de todo, ¿por qué tenían que estar quietas todo el tiempo, pegadas al papel y contando el mismo cuento?
Ahora, después de haber conocido el mundo, se dieron cuenta de que había sido divertido hasta cierto punto, pero se pasaron de la raya, por eso cayeron en la monotonía, el cansancio... Además, ¡habían dormido tan mal a la intemperie! Un poco arrepentidas pensaban que nada era mejor que estar en casa, todas juntas y colocadas de manera armoniosa, contando cuentos, historias, relatos, llenos de sabiduría, magia y fantasía, bajo los atentos ojos de alguien y sintiendo la tibieza de las manos que pasan las páginas una y otra vez.
El tiempo siguió su curso y la música de la madrugada fue haciéndose más intensa, entonces las letras decidieron subir al libro y acomodarse en sus lugares para continuar el cuento. Sin embargo, los estragos de la mala noche no les permitían pensar con claridad; no podían rearmar el final de la fantástica historia que estaban relatando. Todavía estaban corriendo de un lado para otro buscando el lugar adecuado, cuando sintieron que Matilda estiró los brazos fuera de sus cobijas. Precisamente hoy, a pesar de que estaba gozando de las vacaciones de medio año, se había despertado más temprano que de costumbre con la ansiedad de comprobar si todo lo que había pasado en su libro fue solo un sueño. Las letras se dieron cuenta de que la niña se estaba levantando rápidamente y, sin más, se dirigía a la mesita. Entonces se colocaron como pudieron, armando las palabras, las frases y oraciones que les parecieron correctas.
Matilda encontró su libro de bolsillo abierto en la página 100, precisamente donde se había quedado. Todo estaba en orden al parecer. “Las letras de mi libro corriendo... ¡qué sueño tan gracioso!”, murmuró, y enseguida continuó con la lectura de su cuento, sin quitar los ojos hasta el final. Todavía era muy temprano cuando cerró el libro. Se sentía muy contenta. “¡Qué bueno, el piloto de aviones mató a la serpiente del desierto y el principito se quedó con él!… Tal vez algún día pueda conocer aquel desierto”. En eso estaba cuando escuchó la voz de su mamá: ¡Matilda!...

domingo, diciembre 27, 2009

JULIAN PEREZ Y EL FANTASMA QUE TE DESGARRA


Por: Alexis Iparraguirre

Pocas ocasiones se presentan en la escena narrativa local para efectuar el comentario de libros excepcionales. El fantasma que te desgarra de Julián Pérez (2a. ed.Lima: San Marcos, 2009) es uno de ellos por el nivel de su exigencia artística, el compromiso con la veracidad del drama que retrata y la visión del intelectual y escritor que concibe su conflicto y predicamento. Es una novela de trama y de lenguaje; en la trama, asistimos a las peripecias del personaje Fredy enmarañado en los derroteros de la violencia política como medio de supervivencia (es periodista y vive de los hechos); en el lenguaje, asistimos a la exigente experiencia de modular al castellano andino como lengua para referir la guerra y adquirir así el tono de la épica.
La historia de El fantasma que te desgarra es, en principio una fábula de maduración. El inconforme congénito, Fredy ha tramontado la vida a su suerte: llamémoslo intelectual lumpenizado (aunque no en el sentido clásico). Inconforme con su deplorable situación económica, militó sin vocación en la política de izquierda radical, fue profesor e hizo carrera universitaria para ser periodista y estableció un hogar sin las condiciones para su subsistencia decente. Su degradación consiste en mendigar por trabajos de maestro o periodista sin futuro, en los que servirá a amos a los que considera moralmente repudiables. Julián Pérez revive en él, en parte, a un tipo humano de la progenie de Dostovyeski. Que no extrañen los largos monólogos amargados, viscerales, seductoramente lúcidos del personaje. Tampoco sus bellísimas y aterradoras experiencias visionarias, cuando es presa de la exaltación emocional. En su deambular por Lima, Ica y los cerros de Ayacucho, afanado por reportar sobre la guerra subversiva por dinero para sobrevivir, revive las afiebradas caminatas de un Rodión Raskolnikov, henchido de la tormenta de sus sentimientos de frustración, de reclamos iracundos al orden social injusto y preguntas por la pureza y la corrupción de las acciones humanas. Pero el parentesco de Fredy con la estirpe de Dostoyeski no es completo, porque este articula su propia e inventiva emotividad del desarraigo y la marginación, de explicación histórica nacional: en su descaro para llamar amo al amo y opresor al blanco no solo existe la honestidad histérica del justo entre pecadores, sino la verdad descarada que ofende porque evidentemente es comprobable en la evidencia de habitar en el Perú contemporáneo.La historia de Fredy cambiará con el encuentro con el austero anciano Víctor, presuntamente refugiado en Ica de la guerra de Ayacucho, al que conoce a través de contactos con miembros de las fuerzas subversivas. Es un anciano que vive escondido en un establo, pero que, dado el caso, camina a través de los montes con una vitalidad envidiable. Víctor le proveerá, piensa Fredy, de noticias frescas del conflicto y de los dramas de sus hombres. Fredy, naturalmente, no subestima los riesgos de la zona de la guerra y prefiere evitarla. Por ello, no solo exhibe asco frente a la deshonestidad circundante sino que la incrementa: en su reportaje afirmará haber estado en Ayacucho. Así Fredy es el individuo escindido en su coherencia personal por la lógica de supervivencia de una economía miserable y la soberbia de un espíritu sublevado de imperfecta de la novela rusa decimonónica. No obstante, la impronta de la proximidad de los enfrentamientos lo succionará como el ojo en el fondo de un viento arremolinado.Primero, la creciente atmósfera de represión que lo acecha en Ica y lo victimiza y, luego, el relato de Víctor, digno pero impregnado de estremecimiento y crueldad, catalizan en él el valor y la necesidad para conocer por sí mismo el territorio de los infernales enfrentamientos entre las fuerzas del gobierno y los subversivos. Tal es el camino que debe emprender Fredy para abandonar su condición de alma atormentada por la especulación, pero incapaz de tomar para sí la resolución de sus problemas en el crisol de la experiencia. En este punto, el contacto con Víctor cataliza la maduración del protagonista de El fantasma que te desgarra, como lo hace el encuentro de Platón Karataiev con Pierre en La Guerra y la Paz o el de Sonia con Raskonikov en Crimen y Castigo. Para el caso, resulta más adecuada la primera comparación porque Víctor, en el transcurso de la novela, no solo se convierte en un Virgilio que acompaña a Fredy en su conocimiento de la experiencia de la subversión, de sus protagonistas y sus causas, sino que se revela como un modelo de hombre para el propio periodista. El anciano informante, cuya verdadera identidad ha borrado los meandros inescrutables de la violencia, comparece en la novela como un modelo de prudencia, de entrega, de solidaridad, de afecto, de claridad de pensamiento y de sencillez. Es, como el Platón Karataiev de Tolstoi, la evidencia más auténtica de que la vida coherente es posible sobre la base de elementales mandamientos de justicia y hermandad. El fantasma que te desgarra nos entrega el conocimiento, se lo entrega a Fredy, de que la iluminación proveniente del sujeto menos esperado. Así como el aristocrático conde Pierre Besujov recibe de Tolstoi el secreto de que la forma de vida que ansía la ejerce un mujik alistado de soldado, capturado por los invasores franceses, Julian Pérez le dice a su protagonista que la conducta que resuelve sus contradicciones es la de un escueto e inteligente anciano que forma parte de la subversión en Ayacucho.La audacia de tal propuesta no es la menor, pero subrayarla hace justicia a otras que se conjugan para llevarla a cabo. El notable efecto de la iluminación se construye sobre la base de los larguísimos monólogos de Fredy, las complicadas discusiones en su fuero interno sobre complejidades de la modernidad marginal y sus derroteros dilatados de peregrino en busca de una razón para ser que desconoce. Todas estas operaciones son arriesgadas realizaciones de un arte cuya virtud es forzar los límites de las costumbres lectoras del amodorrado lector de novelas del siglo XXI y seducirlo con las magias verbales de las novelas que exploran los espíritus humanos en todas sus facetas, las gloriosas novelas decimonónicas. Las ideas de Fredy, así expuestas, no resultan tediosas sino tan variadas como coloridas, tan dinámicas como sorprendentes y, por ello, El fantasma que te desgarra consigue que contemplemos el espíritu cabal de un atormentado intelectual peruano marginal de fines del siglo XX. Sobre estos logros de diseño resulta posible extenderse, lamentablente, porque a diferencia de otras novelas, las de mera circunstancia, la descripción de la arquitectura que posibilita el prodigio excede cualquier inventario sucinto. Concordante con su atendible ambición estética, El fantasma no excluye el método de las cajas chinas y el ejercicio fluido de la metaficción.La completa valía de la obra, no obstante, queda sin ponderarse si no se aquilata el significado de la ferocidad estilística de Julián Pérez para absorber un vocabulario proveniente de todo los sectores sociales y aún de los ritmos del quechua para articular un castellano mestizo, un castellano andino potente y apasionado, capaz de articular la épica de la guerra con una veracidad desusada, apelando a los tópicos retóricos de la amplitud y la grandeza en la caracterización de los enfrentamientos armados como ningún escritor peruano antes. Pérez ha forjado en los reportajes que integran la búsqueda personal de Freddy una lengua culta apta para su uso en la literatura sobre los hechos bélicos en los Andes que no los falsea sino que, más bien, los animan en su carácter autóctono y genuino.
El fantasma que te desgarra conjuga, pues, diálogo con la tradición del hombre que se busca en la guerra, pero que, sobre todo, se busca en sí, con la novela peruana sobre el contacto, conflictivo y desasido, aunque también iniciático y valioso, del intelectual moderno con su país. Por este último componente conviene entender que la iluminación de Freddy, el acto por el cual accede al acontecimiento de descubrir en el subversivo al prójimo, en términos del psiconálisis lacaniano, difumina al “fantasma” de la visión entrampada del país que los intelectuales peruanos tradicionalmente asumen. En términos simples, la novela permite entender al “fantasma” como la representación que Freddy se hace del mundo, inoperante, castrante, limitada, antes del acontecimiento fundamental en su vida, es decir, del aparecer del sujeto subversivo en su plenitud y aprehenderlo humanamente. Naturalmente, las implicancias de entender la novela de esta forma nimba la atmósfera pesimista de su final de una pluralidad de sentidos que exceden el de la hermenéutica clásica. No obstante, siempre puede entenderse al meollo de tan excepcional novela como un fantasma tradicional, un poderoso espíritu que requería del exorcismo de las letras. En este caso, terminar con la reiterada negación de humanidad o cordura para el individuo que participó en la subversión mediante su representación artística no solo es un aporte sustantivo para las letras locales sino para cualquier discurso de reconciliación nacional de vocación inclusiva. Novela riesgosa pero indispensable.

jueves, diciembre 17, 2009

TELURICA Y MAGNETICA 2



TELÚRICA Y MAGNÉTICA N°2 REVISTA DE ESCRITURA CREATIVA DE LA UNIDAD DE POSGRADO DE LA FACULTAD DE LETRAS Y CIENCIAS HUMANAS DE LA UNMSM Este jueves 17 de diciembre se presentará el segundo número de Telúrica y magnética, evento organizado por los directores de la revista y la Unidad de Posgrado de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Este número reúne textos de los estudiantes y de los profesores de dicha Casa de Estudios; así como de los más reconocidos escritores peruanos y latinoamericanos (Carlos Eduardo Zavaleta, Edgardo Rivera Martínez, José Morales Saravia, Raúl Jurado, Reynaldo Jiménez, Salomón Valderrama, entre otros). En el dossier de homenaje a Georgette Philippart Travers de Vallejo, además de incluirse textos que reivindican la participación de Georgette como editora, traductora y vallejista; se revela un conjunto de cartas inéditas donde la esposa de César Vallejo denuncia los abusos de las editoriales transnacionales, exige el justo reconocimiento económico para el autor y que le corresponden por serheredera, y cuestiona la moral de los editores y los intelectuales. En resumen, delata la falta de ética en todas las esferas que operan en el complejo universo literario: desde los autores, los críticos y la sociedad letrada, hasta la industria cultural personificada en las editoriales. Análogamente, Georgette denuncia el olvido de su contribución a la obra vallejiana. En el dossier destinado para celebrar al Inca Garcilaso de la Vega, escriben Marco Martos Carrera, Antonio González Montes y Eduardo Huárag Álvarez. En el dossier preparado por Gladys Flores y Jorge Kishimoto, se descubre el corpus de los poemas perdidos de Juan Parra del Riego desde 1912 hasta 1917, años en los que el poeta del fútbol destacara en la escena literaria mientras radicaba en el Perú. Presentan: Marco Martos, Gladys Flores, Antonio González Montes y Aníbal Paredes GalvánModera: Javier Morales MenaRecital a cargo de: Raúl Jurado Párraga, Mario Jhonny Ávila, Meritxell Thorndike La cita es el jueves 17 de diciembre a las 6 p. m. en el Instituto Raúl Porras Barrenechea (calle Colina 398, Miraflores).

sábado, noviembre 21, 2009

FERIA DEL LIBRO 2009

NOTA DE PRENSA
"Amigas y amigos:Se lanzó a la prensa la 30ª Feria del Libro Ricardo Palma. En relación al año pasado: mide el triple (6,500 metros), hay más del doble de actividades (176) y tendrá conciertos musicales (El fiestón de la feria), exposiciones, invitados e invitadas internacionales. Les envío adjunto el plano (la Ciudad de Ribeyro), el afiche, datos de interés, resumen de actividades culturales y la programación diaria. La entrada será de un sol todos los días (menores de 12 y mayores de 60, no pagan). Va del 27 de noviembre al 10 de diciembre, de 12 m. a 10 p.m. Ya ustedes saben, no estaremos en el acostumbrado Parque Kennedy de Miraflores porque su alcalde no quiere, sino en el Vértice del Museo de la Nación (esquina Javier Prado y Aviación, distrito de San Borja). Una vez más, con la característica peruana de la innovación, ante una adversidad hemos respondido con creatividad; y ante el gesto de abuso e intolerancia de un funcionario, hemos respondido con el escudo de la belleza y la cultura. La consigna de esta feria es "Si la feria no puede ir al parque, entonces el parque irá a la feria". En su interior hay calles, plazuela, boulevard, explanada y alameda con bancas, faroles, árboles, pileta, vendedores ambulantes y activaciones artísticas. La Cámara Peruana del Libro les invita a la más tradicional y renovada feria del Perú.
Un gran abrazo
Doris Moromisato Miasato
Directora Cultural"

viernes, octubre 30, 2009

PABLO GUEVARA Y NUEVO POEMARIO TREN BALA


TREN BALA
Un poeta encarcelado en el seno de un tren indómito es el punto de partida para la última obra del desaparecido pero siempre presente Pablo Guevara. Turbulento periplo de versos que atraviesan la sociedad y arriban a un nuevo poemario intitulado Tren bala, el cual se presentará el 4 de noviembre en el Centro Cultural de España.
La siembra del vate ha sido tan fecunda que a tres años de su partida física Pablo continúa irrumpiendo en la escena literaria. Esta vez el poemario se divide en dos secciones: “Montañas”, un manojo de poemas de fuerza independiente cada uno y vínculos sensibles entre todos, con la vitalidad propia de Guevara. La segunda sección, “Tren bala”, es una prolongada narración dividida en cinco partes donde se canta el viaje solitario del poeta en un tren. Éste, con su atribulada percepción del mundo, queda atrapado en semejante caballo de acero: el tren balazo, donde el sujeto poético se fragmenta conforme el armatoste se descarrila y embiste todo aquello que encuentra a su paso.
Esta es la cuarta vez que la voz de Pablo Guevara ha vencido la muerte, ya que póstumamente se publicaron los poemarios inéditos: Hospital (2006), Hacia el final (2007) y Mentadas de madre (2008). El libro se publica gracias a la voluntad de Hanne Borup de Guevara, viuda del poeta; el celoso cuidado de Gladys Flores en la edición del poemario y la coedición del Centro Cultural de España y Editorial San Marcos.
Los encargados de presentar Tren bala serán Carlos López Degregori, Gonzalo Portals, Jaime Urco y Gladys Flores. Modera: José Farje Cuchillo.
La cita es en el Centro Cultural de España, calle Natalio Sánchez 181 - Santa Beatriz, el miércoles 4 de noviembre a las 7:30 p.m.
Vino de honor.