jueves, octubre 24, 2013

EN QUE MOMENTO SE JODIÓ EL PERÚ



Raúl Jurado Párraga

Realizar un ejercicio de interpretación de  connotación sobre la frase “en qué momento se jodió la educación en el  Perú” desde diversas posturas nos llevaría a elaborar un ensayo que podría tener varias páginas. Pero como hay que resolver la frase de manera puntual lo que sigue es una reflexión preliminar tratando de “explicar” la semanticidad que se halla contenida en esta frase.
Esta frase apareció en la novela Conversación en la catedral de Mario Vargas Llosa de la siguiente manera: “ ¿En qué momento se había jodido el Perú? Los canillitas merodean entre los vehículos detenidos por el semáforo de Wilsón voceando los diarios de la tarde y él echa a andar, despacio, hacia la Colmena. Las manos en los bolsillos, cabizbajo, va escoltado por transeúntes que avanzaban, también, hacia la Plaza San Martín. El era como el Perú, Zavalita, se había jodido en algún momento. Piensa: ¿en cuál? Frente al Hotel Crillón un perro viene a lamerle los pies: no vayas a estar rabioso, fuera de aquí. El Perú jodido, piensa, Carlitos jodido, todos jodidos. Piensa: no hay solución.  A partir de este apartado vamos a tratar de reflexionar en voz alta sobre la significavidad de la frase aludida.
Desde una postura antropológica,  la frase se centra en la alusión que realiza Zavalita, sobre su condición de ser. Afirma su preocupación, su condición de hombre que en algún momento se había jodido. Esta especie de personalización no hace más que confirmar que Zavalita es el personaje que muestra la “metáfora” de la frustración  de la humanidad y su conocimiento.  Zavalita  no es la imagen del hombre triunfador sino la del hombre “frustrado” el ser derrotado que no sabe cuándo ni porqué ha terminado jodido. Zavalita se afirma no sólo como un individuo que camina junto a otros igual que él, sino que asume el fracaso del ser humano, de su conocimiento cotidiano que no sabe cuando se había frustrado ni por qué. La aspiración es nula en Zavalita.  Él  solo conjetura  que su contexto también ha llegado a  un callejón sin salida. Se  construye un país trunco, acabado, minado, fracasado, jodido. La visión antropológica de Zavalita es la cancelación de su condición de hombre, de su cultura, de sus manifestaciones cotidianas. Carlitos su interlocutor recibe la frase cancelatoria de la frustración: El Perú jodido, piensa, Carlitos jodido, todos jodidos. Piensa: no hay solución.  El hombre o los Hombres van arrastrando la cicatriz del “no ser” y por lo tanto, son incapaces de pensar una cultura diferente. Tal vez,  este hecho nos lleve a pensar en que la cadena axiológica de “nosotros los indios” como diría González Prada afirmando nuestro primer intento de “identidad” ha descendido hasta profundidades que aún no terminamos de explicar. No somos un país con valores, no somos más que “individuos” fantasmales caminando por la piel de nuestro país. Dónde ha quedado el respeto, la honestidad, la ética, la puntualidad, la solidaridad etc. ¿Estar jodidos acaso explica nuestra acción axiológica negativa?  Los valores nunca se perdieron ahí, están. En todo caso,  sólo falta restaurarlos y  para ello necesitamos reeducarnos con urgencia dentro  de una auténtica moral. Podemos pensar en “nosotros los criollos”, “nosotros los mestizos” o en un gran “nosotros los peruanos”. Hoy somos un país de transeúntes  buscando en el fango de la corrupción  que nos ha invadido como el kikuyo  una pequeña lección de moral. Zavalita afirma que él es como el Perú, una sociedad jodida. Pero aún ese mirada negativa brilla una pequeña ventana hacia la reconstrucción ética de ese “nosotros invadidos de todas las sangres” de ese nuevo hervor cultural que vislumbraba nuestro José María Arguedas.
Puede existir amor a la sabiduría en el trauma de estar hasta el cien o hasta la remaceta como solían decir nuestros padres cuando iban mirando cómo jodiamos, nos jodían  el país. Zavalita filosofa, reflexiona, medita, y  concluye que estamos mal y al realizar estas actividades  simbólicamente con  el lenguaje expresa racionalmente que estamos actuando mal como individuos y en consecuencia estamos contribuyendo  que nuestro país se hunda en la frustración, el sinsentido, el espacio vacío de estar jodidos. Empíricamente llegamos a esta temible conclusión: El Perú esta jodido y nosotros también. Pero hasta cuando aguantará el cuerpo. Pero este vacío no surge de la nada de ahí, que se hace necesario reflexionar desde cuando nos viene este estar “jodidos”  y aquí donde recurrimos a la historia. Manuel Burga señala que el Perú se jodió por la mala fortuna  que acompañó a tres  procesos fundamentales de nuestra historia: Uno abortó, otro fue cancelado y último terminó en frustración. Estos momentos históricos se refieren a: 1) Cuando los hispanos cancelan la república india en el siglo XVIII. 2) Cuando se cancela el proyecto criollo al instalar una monarquía  constitucional con un príncipe europeo y de convertirse en una aristocracia nativa. 3) Cuando la república criolla disimuló la prolongación del colonialismo, creó la ilusión de un estéril modelo republicano, no pudo construir una sociedad nacional, y consecuentemente, retrasó una revolución social como la que conmovió a México en los años 1911- 12. Se podría pensar que sólo fueron estos tres hechos que determinaron el hecho catastrófico de nuestro país pero a mi parecer como piensa César Levano “no se jodió el Perú en un momento, sino en varios. La suya –la nuestra- es una jodedera con historia” Es decir, históricamente nuestro país a lo largo  de su historia ha tenido varios momentos en la que esta se ha “jodido” y porque no se seguirá  “jodiendo”  aún sentado en una silla de ruedas. Para darnos una idea propongo pensar que nuestro país se jodió cuando: a) El imperio Inkaico fue avasallado por los conquistadores, b) Se iniciaron las luchas de resistencia lideradas por Manco Inka que no pudo restaurar la cultura nativa, c) Comenzaron las luchas violentas entre “conquistadores” para coger a la fuerza un pedazo de nuestra tierra y sus riquezas, d) Cuando surgieron el Taki Onkoy, Muro onkoy, Yanahuara, y fueron extirpados y anulados, e) Cuando Juan Santos Atahualpa, Túpac Amarú II perdieron la oportunidad de crear un nuevo país, f) Cuando Simón Bolivar canceló el proyecto de San Martín o cuando San Martín dejó el país a Bolivar, g) Cuando los criollos no pudieron trazar un proyecto de nación, h) Cuando la naciente república del XIX no encontraron ni  desarrollaron un proyecto de país, i) Cuando el país se desangró en un absurdo caudillaje que fragmentó más nuestro país, j) Perdimos la guerra con Chile, K) Cuando se aceptó como algo natural los golpes de estado, l) cuando se dieron las dictaduras que van desde Manuel A. Odría hasta el de Alberto Fujimorí , Ll) Al aparecer Sendero Luminoso y el MRTA que terminó por agrandar la herida de nuestro país, M) Cuando miramos con estupor el alto grado de corrupción a la que llegaron los gobernantes de nuestro país hecho que cada día crece más y más.  En fin, podríamos señalar más hechos históricos y porque no también políticos. Pero es bueno apuntar que  la cancelación de varios proyectos que pudieron habernos sacado del hoyo fracasaron no  hicieron sino mostrarnos que nuestro país continua en una constante jodedera no sólo por acción de los detentan el poder en nuestro país sino también por el accionar de nosotros que somos el cuerpo y el disfraz de Zavalita personaje de ficción novelesca que cada día adquiere mayor actualidad.
Arrastramos “traumas”, asumimos “quiebres psicológicos” producto de esa manera que vemos a nuestro país. Zavalita es un joven frustrado. Zavalita es el Perú  un país jodido por acción externa y también interna. El sólo hecho de ser un país multiétnico, multiracial, multicomplejo nos ha creado “un trauma cultural” Somos huraños, tímidos, taimados, mestizos. Estamos jodidos pero contentos. Somos agresivos porque fuimos avasallados y reaccionamos frente a tanto dolor. Esto se explica según Javier Mariátegui por que ante la frustración surge la frustración. Pero no se puede vivir siempre  con traumas hay que superarlos y es ahí, donde la frase: “Cuando se jodió el Perú”  nos da la posibilidad de reflexionar sobre nuestro país desde nuestra individualidad y porque no desde el mismo centro de nuestra vida en sociedad. En proyección poder dejar de joder y habremos comenzado a mirar la vida de distinta manera. Salvo que nos guste vivir en  una sociedad jodida con sujetos “especialistas” en joder deportivamente como: (políticos, congresistas, policías coimeros, rectores angurrientos, sindicalistas dinosaúricos, periodistas mermeleros, expresidentes, marcas, mafiosos, microbuseros, ladrones de cuello y corbata, abogados ratas, militares vende patrias, carteristas, asesinos, pandilleros, ociosos,  etc, etc.).


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