Welmer Cárdenas Díaz, con prosa musical nos regala una novela que relata la vida y pasión de uno de los grupos musicales más importante de la Amazonía: Juaneco y su Combo. La novela, relata con elegancia y con prosa justa la historia de este emblemático grupo fundado por Juan Wong. La novela es un pentagrama de acordeón, guitarras y galopante percusión en clara contrapunto donde la sensualidad, el misterio, la muerte, la fiesta, la nostalgia, el dolor, el arrebato erótico se mezclan en sinfónica composición. La novela va trazando la vida de Noé Fachín, Walter Domínguez, Wildoro Casique, Rosendo Hidalgo, Wigberto Murrieta, Jayro Aguilar, Juvencio Pinchi, Juan Carlos Zuviate. La aventura de sus inicios en el arte de alegrar a la gente. Sus penas, sus amores, su tragedia en el accidente aéreo de Lansa. La novela inserta la euforia de la fiesta de año nuevo, la mitificación de los niños convertidos en aves del mito del ayaymama, la rivalidad futbolística, amores glorificados por la pasión y la música. Una novela bien narrada, una prosa poetizada que muestra el talante de un gran narrador cuyo trabajo nos da la oportunidad de estar frente a un valioso escritor cuya obra va consolidándose con solidez y prestancia que reclama nuevos lectores.
sábado, octubre 11, 2014
WELBER CÁRDENAS DÍAZ Y EL LLANTO DEL AYAYMAMA
Welmer Cárdenas Díaz, con prosa musical nos regala una novela que relata la vida y pasión de uno de los grupos musicales más importante de la Amazonía: Juaneco y su Combo. La novela, relata con elegancia y con prosa justa la historia de este emblemático grupo fundado por Juan Wong. La novela es un pentagrama de acordeón, guitarras y galopante percusión en clara contrapunto donde la sensualidad, el misterio, la muerte, la fiesta, la nostalgia, el dolor, el arrebato erótico se mezclan en sinfónica composición. La novela va trazando la vida de Noé Fachín, Walter Domínguez, Wildoro Casique, Rosendo Hidalgo, Wigberto Murrieta, Jayro Aguilar, Juvencio Pinchi, Juan Carlos Zuviate. La aventura de sus inicios en el arte de alegrar a la gente. Sus penas, sus amores, su tragedia en el accidente aéreo de Lansa. La novela inserta la euforia de la fiesta de año nuevo, la mitificación de los niños convertidos en aves del mito del ayaymama, la rivalidad futbolística, amores glorificados por la pasión y la música. Una novela bien narrada, una prosa poetizada que muestra el talante de un gran narrador cuyo trabajo nos da la oportunidad de estar frente a un valioso escritor cuya obra va consolidándose con solidez y prestancia que reclama nuevos lectores.
martes, setiembre 30, 2014
El HOMBRE DE POMPEYA DE CARLOS GARCIA MIRANDA
Novela escrita desde el
sincero corazón caminante del novelista. El
hombre de Pompeya. Lima: Dedo crítico Editores (2014) de Carlos García
Miranda (1968-2012). Es sin duda, una novela que resume el talento narrativo
del “desaparecido” y talentoso docente y estudioso Sanmarquino. Esta novela
póstuma es prueba de la prolongación del trabajo de escritura que dejó García Miranda que ha sido publicado
por la generosa amistad de sus amigos y que los lectores agradecemos con
entusiasmo por que nos permite “enjuiciar” con nuestra lectura el “virtuosismo
narrativo” contenido en las 185 páginas de esta historia. El Hombre de Pompeya
es parte del proyecto narrativo que
comenzó con un inquietante libro de relatos: Cuarto desnudo (1996). Y que continuó
con la novela: La puertas (2012). A la que hay que agregarle su ensayo: Utopía
negra. Identidad y representación en la narrativa negrista de Antonio Gálvez
Ronceros (2009) Estamos enterados además, que dejó casi culminado un proyecto
mayor (su trabajo de investigación para obtener su doctorado en la Universidad
Complutense de Madrid) sobre la obra del cronista indio Huamán Poma de Ayala.
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Por otro lado, existe la
historia del profesor Adrián “crítico agudo”, lector infatigable que asume
posturas “críticas” como aquella escena “risible y grotesca” del poeta
Limón autor del poemario “cansancio” quien busca
el ansiado prólogo del profesor Adrian que nunca llegará. La novela así mismo,
en afán provocador a través de la fina ironía de Adrían “enjuicia” carnavalescamente
a narradores, críticos y editores así
desfilan “disfrazados” escritores como: Miguel Gurruchaga, Alonso Quieto, Milla
Balmes, García –Miramar, Fernando Riera, Pedro Loza, Bosso, Thait, Somocursio,
C.E Zapatero, Anastacio González-Gil, Víctor Corrales etc. Guiños y palos a “pretenciosos
escritores”. El Hombre de Pompeya además resulta para mi gusto una novela de mucha fuerza y sincera
historia. Aquella que nos lleva de la mano a Europa buscando la pista de esa “secta
secreta” que guarda la memoria de documentos valiosos de nuestra historia
cultural. Y la historia íntima de un profesor apasionado por la cultura, por la
vitalidad de vivir la vida a pesar de la muerte. Una novela de fibra que
encontrará su sitio en la narrativa peruana cuando se lea con calma y agudeza
esta novela escrita por Carlitos Miranda a quien siempre le guardaremos
admiración y recuerdo pleno de aceptarlo como un reptil urbano petrificado pero
viviendo bajo las luces de la eternidad
que aún nos acompaña.
miércoles, setiembre 17, 2014
CRIBA DE JULIÁN PÉREZ
CRIBA, Es la novela ganadora del Premio Copé recibió una acertada lectura por parte de Santiago López Maguiña artículo que puede leerse en: http://slopezma.blogspot.com/ y para ampliar su lectura Alfonso Torres Valdivia autor de : Inorgásmica, Limpiamundo, y otros libros nos envía la siguiente reseña que damos a conocer.
Julián Pérez: Criba.Ediciones Copé,
Lima, junio de 2014, 369 pp.
Sobre la violencia política ocurrida
en los años ochenta se han escrito muchas novelas: Candela quema luceros, de
Félix Huamán, Abril rojo de Santiago Roncagliolo, La hora azul de Alonso Cueto,
Rosa cuchillo de Colchado Lucio y muchas más. Algunas de ellas, son producto de pesadillas o interpretaciones
subjetivas para explicarnos la violencia de esas décadas consideradas pérdidas
para muchos economistas y sociólogos del primer mundo.
Los autores de muchos de esos relatos, nos
cuentan cómo la falta de fluido eléctrico arruinó su infancia. Es evidente que
esa visión es parcial, se centra en el
terror que les produjo ser alumbrados por una vela, la explosión de un coche bomba a pocos metros de su residencia y
su repulsa a no poder pasear por parques y avenidas de anchas calles y
vidrieras inmaculadas. La historia de
los que hicieron detonar dicho artefacto mortal no la cuentan, y si se toman el
trabajo de describir a un subversivo es para resaltar el color cobrizo de su
piel o los andrajos con que viste. El drama o el amor de esos jóvenes que
trataron de acercar sus sueños a una realidad que los ignoraba no existen para
esas mentes abocadas en alabar el sistema neoliberal y los encargados de
vitalizarla.
Para informar sobre ese universo de
violencia Julián Pérez se valió de una estrategia narrativa simple, pero
interesante: un diálogo entre amigos, un manuscrito incompleto y el monólogo de Evangelina son suficiente para
contarnos la historia de Manuel Bajalqui, personaje central del relato. El reto
de Julián, contarnos la historia de los años ochenta en Ayacucho sin caer en el
panfleto o la banalidad sentimental se torna en real.
Este texto hermoso y reflexivo nos
permite comprender esos años de violencia extrema. Si él logra atraer nuestra
atención, es porque paralelamente al tema de la violencia le inocula el veneno
del amor. A la mujer, a la familia, al terruño.
En esta novela, Julián crea como en
Conversación en la Catedral, un universo onírico, abundante en personajes que
ostentan cierta semejanza con individuos reales, pero que han sido
transformados en fantasmas por la violencia o el amor, más allá de la vida.
Debe destacarse la construcción de personajes en la novela: no son demasiados y
están armados convincentemente, como es el caso del abuelo de Manuel. Este educa a su nieto con leyendas y mitos
ayacuchanos. Es un personaje épico, el héroe de Manuel, su paradigma, y sin
querer, este lo emula en ese escenario de horror total y humor negro.
Si Criba logra convertirse en un
relato conmovedor e inquietante, lo mejor de la novelística de la lucha
subversiva en los años ochenta y noventa, ello se debe a que Julián Pérez
trasciende el problema de la violencia política para ofrecernos la historia de
una ciudad plagada de almas en pena con una metáfora eficaz, un pensamiento
poético que nos permite adentrarnos en la mente de los jóvenes de esa época. Su
fábula es de gran ayuda para entender la historia y el drama de Ayacucho.
Criba rinde culto al realismo, pero no
puede desprenderse de un toque romántico.
Por las páginas de la novela se deslizan los
sueños y las pesadillas de Julián Pérez. No debemos olvidar que el autor de
Criba es ayacuchano, y si alguien podía novelar esos años de dolor y angustia
es justamente un nacido en esa tierra,
porque solamente una sensibilidad que estuvo muy cerca de los
acontecimientos, de los meandros de la historia, podía producir un relato de
esa calidad artística.
Ayacucho es una ciudad destruida, poblada de fantasmas como Comala de
Juan Rulfo, pero cuanto amor por esa tierra, sus habitantes y sus costumbres se
deslizan por las páginas de Criba. Si hay un espacio para la desesperación este
se debe a que ese mundo idealizado por el abuelo del personaje central se
desmorona por una violencia, no irracional, sino nacida de la efervescencia
producida por una juventud que dejó de lado los libros para empuñar las armas
en una guerra, que como dice Evangelina, amada de Manuel: estaba perdida de
antemano.
jueves, agosto 14, 2014
ESE CAMINO EXISTE DE LUIS FERNANDO CUETO
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Si bien Ese Camino existe, se inserta en el corpus de novelas que
tematizan “la violencia” como: Candela Quema luceros, Noche de relámpagos
de Félix Huamán Cabrera, Hora Azul de
Alonso Cueto, Retablo de Julián
Pérez, Rosa Cuchillo, El Cerco de Lima
de Oscar Colchado Lucio, Abril Rojo de Santiago Rocagiolo, De amor y Guerra de Víctor Andrés Ponce,
Un Rincón para los muertos de Samuel
Cavero, Cadena Perpetua, Viaje al corazón
de la guerra de Harold Gastelú, El
dolor en los labios de Carlos Rengifo, Un beso de invierno, el camino de Regreso de José de
Piérola, Adiós Ayacucho de Julio Ortega, La
niña de nuestros ojos de Miguel Arribasplata, El gran señor de Enrique Rosas Paravicino, En las fauces de las fieras de Carlos Thorne, La joven que subió al cielo de Luis Nieto Degregori, La noche y sus aullidos de Sócrates
Zuzunaga, Bioy de Diego Trelles, La
ciudad de los culpables de Rafael Inocente, Generación Coche bomba de Martín Roldán, etc. Nos da una visión “diferente
y personal” de la violencia que es vista desde el accionar de “Cubo” aquel
comando “sensibilizado y lleno de orfandad” que ve como los “camaradas” y los
“militares” ingresan a una espiral de Locura y sinsentido de una “lucha utópica de columnas
pobres que arrastran sus sueños entre el hambre, el frío y la muerte” y de una
“represión brutal y absurda de sujetos traumados y neurotizados por el miedo” como si el país en su totalidad formara parte de esa “locura” de la que sólo
ha quedado una huella de muerte, fosas, torturas, orfandad, pueblos arrasados,
mutilados en nuestra memoria que rogamos jamás se repita porque de por medio esta
la vida y la paz. La novela de Cueto es un ojo abierto de esa espiral de
violencia que vivió el país. Pero a la vez, es la cicatriz aún no cerrada de
los hombres que se involucraron en ese episodio violento que enlutó a nuestro
país. Es la novela que muestra a los personajes de ambos bandos (policías y
senderistas) ahogándose en la locura, la neurosis, la soledad, la muerte de sus
utopías. Una gran novela que nos recuerda que “Ese camino existe” e
irremediablemente hay que recordarlo desde la literatura para meditar que aún
nuestra memoria colectiva aún se halla teñida de dolor y sangre. Una novela que
ya ocupa su lugar en la buena narrativa desde Chimbote para el mundo.
miércoles, julio 16, 2014
lunes, junio 09, 2014
INDAGACIONES HETEROGÉNEAS (ESTUDIOS SOBRE LITERATURA Y CULTURA) DE CARLOS GARCÍA-BEDOYA
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Indagaciones es un libro importante no sólo por ese “provocador e
informado epísteme” que lo sustenta sino por es un texto “imprescindible y
recomendado” para lectores “informados y atrevidos”.
jueves, junio 05, 2014
LA TORTUGA ECUESTRE Y SU PRESENCIA EN LA LITERATURA PERUANA
Sabemos que el poeta esta herido, pero lo que queda es esperar que el poeta se levante y siga regalándonos su revista: La Tortuga Ecuestre. Gustavo los poetas siempre caen pero se levantan. Desde aquí, fuerzas en este trance difícil. Como Homenaje a tu pasión por la literatura estas líneas sobre tu emblemática revista. Fuerza Gustavo, fuerza poeta.
Las
revistas literarias juegan un rol importante en los procesos de consolidación
de una generación literaria. El aparente
estado de precariedad en la edición o su circulación restringida a veces no nos permite valorarlas en su verdadera dimensión. Pero ahí, “caminan” llevando el
espíritu de una época. Convirtiéndose en papeles “de cultura” que guardan la
memoria de los expresan la literatura en toda su plenitud. Las revistas a veces
también nos llevan a comprender la
intermitencia de algunas de ellas que no pasan del número fundacional, o de
números espaciados en el tiempo. Hecho que no ha sucedido con la Tortuga
Ecuestre que pasa los 300 números a la fecha. Pero volviendo a la idea de
revistas “bisiestas” deseo citar la
ingeniosa frase de Manuel Atanasio Fuentes que decía a propósito de revistas
literarias: salir cuando se pueda o
cuando se quiera. Aún así, la presencia de ese único número o números
intermitentes de las revistas las convierten en
“fetiches fantasmales de papel” que se busca, se colecciona y se lee con
pasión y en el mejor de los casos están
reservados para una fervorosa investigación. Una revista literaria o de poesía como es el caso de la Tortuga
Ecuestre guarda celosamente trabajos iniciales de escritores que muchas veces llegan
con su quehacer escritural a convertirse años más adelante en grandes figuras.
Por citar un ejemplo la revista Literatura
que dirigieron y redactaron: Luis Loayza, Abelardo Oquendo y Mario
Vargas Llosa (1er N.- febrero de 1958) Nos
muestra trabajos iniciales de nuestro nobel de literatura.
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Las
revistas literarias por otro lado, conservan la fuerza avasalladora de la
juventud que las publica. Muchas revistas grafican la “emotividad” “el hervor
incansable” de la juventud. Algunas no pierden esa fuerza si que estas continúan
editándose. En ese hacerse la revista se convierte en un medio para la
escritura y la difusión de “ideas”. Que poeta joven o narrador en sus acciones
fundacionales no ha sentido la “necesidad” de inventarse una tribuna para
mostrar su escritura. Las condiciones de edición pueden ser duras para mantener
la edición de manera periódica. Pero
cuando se es consciente que tras el “deseo” de publicar se muestra el espíritu
de una época esta publicación se llena de pasión por la literatura. Hecho que
podemos palpar en la revista la Tortuga Ecuestre que esta noche es valorada.
Lo
que no queda claro es como entender los tipos de revistas literarias que
existen en nuestro país. De ahí, que me
atreva a plantear un plataforma inicial de su tipología atendiendo ciertas
características de las mismas. Así tendríamos:
1er
criterio: Revistas de difusión informativa y de análisis político y literatura.
Revistas
de análisis político literario.- cuya influencia de lectoría se orienta a
informaciones de coyuntura política pero que consideran una sección literaria
importante. Aquí hallaríamos revistas como: Si, Caretas, Marka, Zurda, La
Calle, Jornal, Quehacer.
Revistas
culturales de diarios de circulación masiva.- aquí mencionamos todos los
suplementos culturales de los diversos diarios. Mención especial a suplementos
históricos como: Variedades, Dominical del Comercio, Domingo de la República,
Asalto al cielo, Canto Rodado, Caballo
Rojo, Unicornio, etc.
2do
criterio:
Las
revistas tradicionales o las que han marcado una época en la difusión de la
literatura. Aquí señalamos a: La Revista, El Perú Ilustrado, El Ateneo, La
Neblina, Lima Ilustrada, Variedades, Mundial, Contemporáneos, Colónida,
Balnearios, Mercurio Peruano, Amauta, Boletín Titikaka, Jarana, Mar del Sur,
Las Moradas, Letras Peruanas, El Huso de la palabra, Chirapu, Creación y crítica,
Tareas del pensamiento peruano, Harawi, Piélago,
Cultura y Pueblo, Visión del Perú, Narración, Amaru, Textual, La Tortuga
Ecuestre.
Las
revistas que registran épocas o movimientos literarios o grupos literarios aquí
tendríamos a las revistas vanguardistas: Trampolín – Hangar- Rascacielos –
Timonel, Jarana, Poliedro, Amauta, Guerrilla, La sierra, Boletín Titikaka, etc.
Para el modernismo: Colonida, para la generación del 50 Letras peruanas etc.
Las
revistas en vigencia: las que a la fecha continúan saliendo. Aquí consigamos
revistas como: RCLL, Hueso Húmero, Lienzo, Voces etc,
3er
criterio.- Por auspicio o por actividad institucional o individual.
Revistas
institucionales: las que pertenecen o
están vinculadas a Instituciones
(universidades, ONGs, Asociaciones etc) aquí consignamos a: Tradición
(URP), Cantuta (UNE), Letras, Escritura y pensamiento, (UNMSM) Umbral (UPRG) Tipshe (UNFV) Revista
universitaria (USAC) Fénix, Artes y letras (BN) Lexis (PUCP) Lienzo (UL).
Revistas independientes, autogestionadas, colectivas,
universitarias. Son la mayoría de revistas que se conocen en la actualidad.
4to
criterio: Atendiendo la temática que se presenta en la revista.
Revista
de poesía.- Las que muestran poetas
consagrados, las que dan a conocer
nuevas voces poéticas. Revistas como: Harawi, La Manzana Mordida, La
Tortuga Ecuestre, Peregrín, Voces, Cuadernos trimestrales de poesía,Etc.
Revistas
miscelánicas.- las que conjugan creación, crítica y reseñas. Revistas como:
Hipócrita lector, Dedo crítico, Lluvia, Fin de siglo, Ajos & Zafiros, etc.
Revistas
de narración.- Se dedican únicamente a mostrar textos narrativos. Revistas
como: Cuadernos de Composición, Diégesis, Ñandu desplumado, El narrador, etc.
Revistas
de Crítica.- Se dedican principalmente a
la reflexión crítica como eje central de su trabajo. Revistas como: Contexto,
RCLL, Arteidea, Discursiva, Lhymen, Escolios, etc.
5to
criterio. Por el lugar de edición
Revistas
metropolitanas.- Editadas en Lima. Revistas como: Casa de Citas, Sol de ciegos,
Fin de siglo, Revista peruana de literatura, Revista Hispanoamericana, etc.
Revistas
provinciales.- Editadas en diversos
partes de nuestro país. Revistas como: Siete culebras, Siete vientos, Golpe
literario, Letra muerta, Alborada, pez de Oro, Kolpa Etc.
Corría
los días de Enero de 1973 los jóvenes poetas: Juan carlos Lázaro, Elías Duran,
Santiago López Maguiña, Gustavo Armijos e Isaac Rupay iniciaban el camino de la
emblemática revista La Tortuga Ecuestre
que a la fecha no ha cesado de galopar. Han pasado cuarenta largos años y la
revista se ha convertido en la “memoria
viva” de la poesía peruana. Sus páginas han visto desfilar a una multitud y
generosa pléyade de poetas peruanos. Sin lugar a dudas La Tortuga Ecuestre a lo
largo de estas cuatro décadas se ha convertido “en la mejor antología de la
poesía peruana” Una antología plural, de rescate y de memoria de la poetas de
reconocida palabra poética como la de aquellos jóvenes poetas que inician su
búsqueda de la “poesía que los afirme” como auténticos artistas. Revisando
algunos números hallamos poemas de Martín Adán, Xavier Abril, Leoncio Bueno,
Livio Gómez, Mario Montalbetti, Roger Santibáñez, Cesáreo Martínez, Jorge
Pimentel Armando Arteaga, Armando Rojas, Marco Martos, Tulio Mora, Jorge
Eslava, Boris Espezua, Alberto Valcárcel, Juan Cristobal, Rocío Silva
Santisteban, Juan Ojeda, Eduardo Chirinos, Miguel A. Guzmán, Dimás Arrieta,
Miguel Idelfonso, Carlos Oliva, Elí Martín, José Rosas Ribeyro, Oscar Aragón ,
Enrique Verástegui, Sonia Luz Carrillo, César Toro Montalvo, Aidé Romero, Guido
Fernández de Córdova, Segundo Cancino, Fredy Gambeta, José Luis Ayala, Raúl
Jurado Párraga. Oscar Málaga, Eloy Jauregui, Rafael Alvarez, Jorge Espinoza
Sánchez, Javier Huapaya, Max Dextre, José Ruiz Rosas, Augusto Tamayo Vargas,
Ruperto Macha, Sigfrido Burneo, Houdini Guerrero, Luis Eduardo García, Iván
Suárez Morales, Jorge Ita, Carlos Bayona, Doris Moromisato, José María Gahona,
Denisse Vega, Willian Gonzales, etc. La lista es interminable pero lo más
importante es reconocer que la Tortuga a lo largo de este tiempo ha regalado
sus páginas para que con estas se edifique
la “verdadera historia de la poesía peruana”. En nuestro país a veces no
se presta importancia al estudio de los contenidos que tienen las revistas pero
como siempre es la historia la que se encargara a fortalecer la importancia de dichas
publicaciones. La Tortuga a lo largo de sus 328 o más números a la fecha se
presenta como un caso “suigeneris” de
permanencia, del amor a la literatura. Y es ahí, donde la figura de su director
el poeta Gustavo Armijos resulta capital. Armijos con paciencia “invita” al
poeta a publicar en su emblemática revista. Lee, selecciona, edita y circula la
revista con ejemplar valentía. Armijos tomó la posta de Rupay y corporizó la
revista hasta regalarnos el sueño de la permanencia respirando poesía y vida. Y
es algo que agradecemos sus amigos. Estoy, estamos seguros que hay Tortuga para
rato. Salud poeta Gustavo Armijos por ese pedazo de corazón que huele a tinta
en cada página de tu invaluable revista.
Salud por permitirnos sentir como la poesía ha inundado nuestra literatura y el
más importante saber que es posible aún respirar poesía en tiempos de facebook.
Y eso realmente nos humaniza en la
poesía.
BIBLIOGRAFIA
CONSULTADA
Catálogo
(30 años de Poesía peruana en revistas (1971-2000) Lima: UNMSM, 2002.
Responsable: Gonzalo Espino. Pp.131.
Barquero,
Jorge. “Las Revistas en el Perú 1976- 1977” En: Proceso (Órgano de Extensión
cultural de la Universidad Nacional del Centro del Perú” Abril-Junio, 1977. Pp. 139-146.
Beltrán
Peña. José. “Revistas literarias peruanas de la generación del 90”. En Palabra
en libertad. N.- 6, Lima, diciembre 2001 – Enero 2002, Pp.108-113.
Freyre,
Maynor. “Palabra en Libertad entre las más importantes revistas de cultura
peruana de los últimos cincuenta años” En: Palabra y Libertad N.- 2 año 2,
Lima, invierno de 1998. Pp. 72-80.
Malpartida
Besada, Mario. “Revistas las animadoras”. En: Revista Peruana de Literatura.
Año V, N.- 8, mayo 2008. P. 31-32.
Vidal, Luis Fernando. “En torno a las revistas literarias (1975-1979)”. En: Lluvia. Año II. No. 5. Lima, diciembre de 1979; Pp. 47-58.)
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